Diciembre y los paros
Después de 9 días de marchas en algunas ciudades del país, se han presentado fuertes disturbios por parte de estudiantes universitarios y vándalos encapuchados que han destruido algunos establecimientos públicos y privados. Además, la parálisis del transporte público, saqueos y daños a la infraestructura de las ciudades y las reiteradas expresiones de inconformismo con utensilios de cocina, por la aplicación incoherente de los instrumentos de la política macroeconómica por parte del gobierno nacional, han lesionado ostensiblemente el bienestar de la población en Colombia. Lo anterior se ha convertido en un efecto dominó para las protestas sociales en las principales capitales del país.
Esta anormalidad está ocasionando una afectación a la dinámica productiva de estas ciudades. Les está pasando factura a los sectores económicos más dinámicos en el país. Fenalco y los demás gremios de la producción, estiman en más de 1,4 billones de pesos, la afectación a este importante renglón de la economía. Y lo grave, es que empezamos la temporada decembrina, que representan para los propietarios de los establecimientos comerciales, más del 30% del total de las ventas anuales. Sumado a lo anterior, la reducción de las ventas en lo que va corrido el presente año, representa un rango entre el 70 y 90%, por el recorte de los horarios de atención en los negocios.
Estas pérdidas de 150 mil millones de pesos diarios tienen desesperados a los comerciantes del país. Igualmente, al sector hotelero, se ha visto afectado por las cancelaciones de reservas; las ventas de libros han tenido descensos del 52 por ciento y los restaurantes reportan que la asistencia de comensales solo llega al 20 por ciento de la capacidad potencial.
El impacto económico en hoteles, restaurantes, transporte, comercio e industria ha sido estimado en 576.000 millones de pesos (el 41 % de las pérdidas en el país). Además de los 5.000 millones de pesos que se deben buscar para reponer los daños ocasionados al sistema de transporte masivo (Transmilenio).
Todo lo anterior, se ha convertido en un efecto repetitivo para las demás actividades económicas en las ciudades. Por el lado de los centros comerciales de la ciudad, donde no solo deja de vender el comercio, sino que se dejan de prestar servicios como parqueaderos, cines y comida en plazoletas, entre otras, que están ocasionado un acelerado pérdidas de empleos. También el sector transportador es otro, subsector que han visto reducida su actividad, tanto en la movilidad dentro de la ciudad como en la disminución de rutas intermunicipales y vehículos de carga.
