Despiertos y unidos
Por María del Carmen Jiménez
De acuerdo con el filósofo Franco Berardi, nuestro futuro no depende de la voluntad política sino de la inteligencia social, que puede propiciar colectivos capaces de respirar juntos, de resistir ante la apoteosis de las políticas neoliberales, ante el imperio de las leyes financieras y el retorno de fascismos en muchos lugares del mundo. Estos han empobrecido la clase trabajadora, la clase media, han devastado el medio ambiente y empujan a las nuevas generaciones hacia el infierno de la precariedad.
Nos plantea, además, que la única esperanza a la que podemos aferrarnos en esta época difícil es a la solidaridad entre cuerpos de trabajadores cognitivos del mundo. Considera que la interconexión solidaria de trabajadores del conocimiento a escala global ha dado lugar a un nuevo sujeto de la historia. La red como vasto fenómeno social y cultural propicia inteligencias conectadas que pueden develar la voz de las sociedades silenciadas por las voces del poder.
El pueblo que, de manera multitudinaria, ha retornado a las plazas y espacios públicos luego de años de silencio en Ecuador, Chile, Argentina, entre otros, convocados a través de las redes, de organizaciones sociales o el movimiento sindical son la demostración de la reconstrucción de las condiciones emocionales de la solidaridad. La conjunción multicolor de personas en las plazas revela la dimensión afectiva de lo social y se convierte en presión activa. En esos países se cansaron de las desigualdades y los abusos de la clase política imperante escindida del pueblo, se cansaron del modelo económico depredador y deshumanizante.
Aquí en Colombia estamos en iguales condiciones de hastío por la errática política económica , por la desbordada pobreza, desempleo, corrupción, por el incumplimiento a los acuerdos de paz, por la violación a los derechos humanos, asesinatos sistemáticos de líderes sociales e indígenas, por las regresivas reformas laboral y pensional que el gobierno prepara, por el Holding Financiero Estatal que pone en riesgo el Fondo de Prestaciones del Magisterio, a Colpensiones, al Fondo Nacional del Ahorro, a Finagro y otras entidades más. La intención del actual gobierno es privatizar el sector financiero público.
Por todo lo anterior, y la incapacidad y pasividad del gobierno nacional para resolver los problemas que nos aquejan prolifera en muchos sectores de la población colombiana la inconformidad. El movimiento social, estudiantil y sindical colombiano se expresarán en las calles y plazas públicas este 21 de noviembre. Los une la Paz, la vida, la soberanía frente a las imposiciones de la OCDE y el FMI, el rechazo al “paquetazo” del gobierno del presidente Duque. Existen razones suficientes para la protesta social pacífica. Colombia despierta y empieza a unirse.
