Despacio que estoy de afan
Por:Luis Humberto Tovar Trujillo
Muchos olvidan, propio de nuestra idiosincrasia, que clase de país recibió el presidente Duque. Sin entrar en pasiones, todos coinciden en que los destrozos de país son inmensos en todos los órdenes, y con motivo del tramite del presupuesto para el 2019, saltan a la vista, las innumerables inconsistencias y la gran desfinanciación del mismo en materia tan sensible para la sociedad, en materia social.
Desde el Ministro de Hacienda en adelante, como ya se está haciendo, están en la obligación de informarle al país, la catástrofe económica, social y política encontrada. Ese cuento del espejo retrovisor, para este efecto, no deja de ser mas que la estrategia de los dueños del fracaso para ocultar su incapacidad como gobernantes.
Hay que contarle al país la verdad, y no seguir con cuentos peregrinos de guardar espaldas de incapaces y corruptos, porque de lo contrario las paginas de la historia cobraran semejante omisión deliberada.
Necesitamos que se siga diciendo la verdad, y los que de alguna manera intervinieron en la elección de Duque, debemos dejar el acelere y la irracionalidad, creyendo que en 20 días el presidente debe arreglar todo como cualquier mago.
Duque no recibió la tienda de la esquina para administrarla sino una galería, donde se encuentra de todo, hasta ratas, merodeando a quien robar, como en efecto sucedió.
Gran liderazgo ha asumido frente al cáncer de la corrupción, bandera esencial de su gobierno. Para esto se necesita autoridad moral y política, y la tiene toda; nadie puede señalarle algún despropósito en su conducta, que le mengue su autoridad.
El hecho de haber invitado a los representantes de los partidos políticos a Palacio a coordinar la actividad del congreso, demuestra la grandeza y su autoridad, donde sin excepción todos acudieron y entendieron que al final la consulta no era necesaria porque todo estaba en la ley; hay que dar tramite urgente a las reformas que incluyen todas las iniciativas que Duque promovió en su campaña, desde luego, se harán ajustes a ellas, para hacer más drástica esa lucha, y que de verdad sea la consecuencia del sentimiento de Colombia contra ese cáncer.
Ojalá, contrario a la propuesta presidencial, no exista prescripción de la acción disciplinaria y penal si es posible, contra los corruptos, para acabar con esa melodía de vencimiento de términos de manera dolosa para absolver delincuentes.
