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Opinión/ Creado el: 2020-03-04 02:01

Deshojando margaritas. Vida taurina

Escrito por: Margarita Suárez Trujillo
 | marzo 04 de 2020

 

Gracias a Dios un día conocí la vida taurina y detrás de ella a mi esposo Jorge Herrera, con quien llevo 41 años de casada. Ocurrió en Cartagena, en la época en que mi tauromaquia era nula, a veces exagero diciendo que no distinguía entre un toro y una vaca. Hoy no es que sepa mucho, pero entiendo algo. Y me hace feliz que nuestra hija María Margarita, haya seguido la tradición y trabaje en España con una de las empresas taurinas más importantes del mundo. Por eso disfruté al máximo el éxito de las corridas en Bogotá. Contra todos los pronósticos de los que atacan la fiesta, incluso contra la lluvia, la plaza de Santamaría se llenó en su último día de corrida y brindó un espectáculo artístico de ensueño, con indulto incluido. Volviendo al caso de María Margarita, el jefe máximo de la organización para la cual labora ella, con sede en Salamanca, es un mejicano enamorado de la fiesta brava, Alberto Baillères González, quien no sólo ama este arte, sino que le invierte para fortalecerlo. Su negocio principal no es el toro, pero por lo visto le entusiasma más ser empresario taurino y ganadero de reses de casta, que todas sus demás actividades. En España maneja varias plazas de importancia y en Méjico, la de la ciudad capital, considerada la más grande del mundo. Es propietario de tres importantes ganaderías aztecas y una en España. Don Alberto, de 88 años, es el segundo hombre más rico de Méjico después de Carlos Slim. Es presidente del Grupo Bal, un conglomerado que incluye negocios en los sectores de comercio, minería, metalurgia, seguros y finanzas. Es el principal accionista del Grupo Peñoles, el Palacio de Hierro y GNP Seguros. También sobresale por su actividad filantrópica, bastante conocida en Méjico, en pro de la educación, la salud y las letras. Así como él hay gente muy valiosa que apoya la fiesta de los toros, como el caso del premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, quien redactó un bello escrito para aplaudir la negativa de prohibir las corridas en Perú. Su texto lo cierra con esta frase contundente: “El fallo de los jueces del Tribunal Constitucional del Perú hay que celebrarlo no como un episodio local, sino como una victoria de la democracia y de la libertad contra sus tradicionales enemigos”.