jueves, 02 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-01-22 04:59

Deshojando margaritas. Nuestro café

Escrito por: Margarita Suárez Trujillo
 | enero 22 de 2020

 

De paso por Starbucks en el aeropuerto de Bogotá, el joven que maneja  el Instagram “bogeldorado”, quedó sorprendido cuando comenté que el departamento del Huila es primer productor nacional de café, tanto de grano corriente como de cafés especiales. El pensaba que era el eje cafetero o Antioquia. Lo remití a “Mister Google”, donde los informes corroboran que el Huila no cede su primer lugar, por el contrario, aumentó su producción. Según el director del Comité Departamental de Cafeteros, Jorge Enrique Montenegro, en la vigencia 2019 se comercializaron 2.705.943 sacos de café de 60 kilogramos de café pergamino seco, con un incremento del 12,58% con respecto al año 2018. Así mismo, la producción cafetera en Colombia creció en porcentajes que no se veían desde hace 25 años. En 2019 sumó 14,8 millones de sacos, lo que representó un valor de la cosecha de $7,2 billones de pesos, un 15,8% más que en 2018, que significa un millón de sacos adicionales a los registrados en ese año. El gerente de Coocentral, Mauricio Rivera, asegura que además de fortalecer la calidad y mejorar la productividad, es fundamental estimular el consumo interno del buen café. En su concepto, la gran mayoría de los colombianos tomamos el peor café. Todo el grano bueno se exporta y dejamos para el consumo interno pasilla de mala calidad. Nuestra población aprendió a tomar TINTO, hecho con café de inferior calidad. Reconoce que en los últimos años ha mejorado, pero no en los niveles deseados. Hoy los colombianos tomamos menos de una taza de café per cápita, que equivale a cerca de dos millones de sacos al año. Dice Mauricio que quien aprende a consumir café, no vuelve a tomar tintos de baja calidad. Considera que, si aumentamos el consumo en una sola taza de café per cápita, mejora el desarrollo económico de las regiones cafeteras, el precio e ingreso al productor, el ingreso a los municipios y departamentos cafeteros, la agroindustria como generadora de empleo, una gran cantidad de cosas buenas pueden pasar. Su reflexión final: “Imaginen el potencial que tendría Colombia si aumenta su consumo, si desarrolla la agroindustria y si hace que el consumo interno mejore en términos de calidad. Estamos a una taza de cambiar la historia”.