Deshojando Margaritas: Confieso Que he vivido II
Resolví hacer un nuevo “envión” de recuerdos en mi profesión de periodista. En el viaje a Nueva York donde lloró Cantinflas y Jorge Villamil ganó el premio por encima de compositores españoles y mejicanos de élite, pasaron más cosas. Un compañero de viaje, el periodista director de Antena, Fernán Martínez Mahecha, quien fuera mánager de Julio Iglesias y Juanes, y descubridor de Enrique Iglesias, viajaba por primera vez al exterior. Le pedí que llamáramos a nuestra amiga la actriz colombiana Esther Farfán, cuya pareja sentimental era Andrew Loog Oldham, productor de los Rolling Stones, para que nos guiara por la ciudad y nos paseara en su limosina. Fernán tenía el número y no quiso. “Yo no llamo a esa lagarta”, fue su respuesta. Los viajeros, incluido Renato Capriles y su orquesta “Los Melódicos”, nos hospedamos en el New York Hilton, muy cerca de la discoteca de moda Studio 54. Hicimos cola para entrar a conocerla y no fue posible. Nos devolvían, no se entraba con dinero sino con palanca. Fue frustrante. Cuando regresamos a Colombia, el periodista huilense Ignacio Ramírez, me contó que acababa de estar en Nueva York y Esther Farfán lo había invitado a Studio 54 y le había presentado a Al Pacino. Pluff. Cuando yo era gerente de RCN Neiva nos visitó Carlos Ardila Lülle. No le gustaba trabajar de día porque los teléfonos y la gente interrumpían. Venía a planear los próximos cinco años de sus empresas en el Huila, entre ellos la nueva planta de Postobón a la salida al sur. Las reuniones se realizaron en la antigua sede de las gaseosas, sobre la carrera quinta donde hoy está el supermercado Olímpica. Empezaban a las 7 pm y terminaban a las 5 am. Carlos Ortiz Fernández era gerente de Betania y lo llamé para decirle que el doctor Ardila, quien es ingeniero, quería conocer la hidroeléctrica. Organizó un almuerzo con su staff. Viajamos con el jefe en la camioneta que le trajeron de Bogotá. Iba preparada para escuchar la emisora en el carro y había solicitado al personal estar pilosos. Mi sorpresa fue mayúscula, en el trayecto sólo oyó rancheras. Me disparaba preguntas y preguntas sobre todos los temas, menos sobre la emisora. Finalmente entendí que para él RCN es su hobby y Postobón su negocio.
