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Opinión/ Creado el: 2017-07-26 01:13 - Última actualización: 2017-07-27 02:23

El bendito celular

Escrito por: Margarita Suárez Trujillo
 | julio 26 de 2017

Un video que está circulando en redes sociales, sobre el ingeniero eléctrico Martín Cooper, el inventor en 1973 del teléfono celular, me motivó a escribir esta columna pues soy su ferviente admiradora y no había tenido la oportunidad de agradecerle sus servicios. Este hombre nacido en Illinois, Estados Unidos, en 1928, es decir que ya se acerca a los 90 años de edad, cambió mi vida, mejor dicho la de todos.  Estoy de acuerdo con él cuando considera que su invención fue una de las cosas cruciales en la historia, tan importante como la creación de la rueda.

Como director corporativo de “Investigación y Desarrollo” de la compañía de telecomunicaciones Motorola, creó el primer celular portátil con el que se hizo una llamada de móvil en público, con un aparato de referencia DynaTAC 8000X, el cual pesaba casi un kilo. En la primera entrevista que concedió sobre el tema, el 3 de abril de 1973, citó al periodista en una calle y delante suyo hizo la primera llamada. Marcó el número de su feroz competencia, el ingeniero Joel Engel, funcionario investigador de AT&T, a quien le dijo: “Te estoy llamando desde un teléfono celular, un teléfono personal de mano y portátil”. Imagino que Joel hizo ¡plop! como Condorito. Diez años más tarde se comercializaron en forma los celulares y poco después se popularizaron.

Recuerdo que a finales de 1987, viajé a Monterrey, Méjico, ciudad cercana a la frontera norteamericana, donde mi hermana Claudia hacia sus primeros pinitos como médica. Y quedé como dicen “paté”, cuando ella sacó de la guantera del carro un teléfono inalámbrico grandote para contestar una llamada. ¿Qué es eso? Le pregunté aterrada y ella como la cosa más natural del mundo me dijo “un teléfono portátil que no necesita conexión, de esta panela puedo llamar al Hospital y a todos lados”. Apenas llegamos a su apartamento, sacó el aparato y lo echó en una cartera grandota que había comprado para que le cupiera el portátil, como se le decía en ese momento. Increíble todo lo que ha evolucionado.

Hoy día no podemos vivir sin nuestro celular, con el cual estamos conectados con el mundo, con imagen y sonido. Afortunadamente los actuales solo pesan menos de 100 gramos.


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