Desfinanciación de las universidades públicas
Hoy marchan por todas las ciudades del país, los estamentos universitarios de las instituciones de educación superior, por la desfinanciación progresiva porque han sido objeto por el gobierno nacional. La profunda crisis financiera que actualmente enfrentan las universidades colombianas y en general los procesos de ciencia y tecnología se concentran principalmente en la inadecuada financiación y en el recorte presupuestal que se acrecienta anualmente. De nada ha servido la solicitud y la protesta de los rectores que asisten a las reuniones periódicas del Sistema Universitario Nacional (SUE), quienes han expresado a las instancias ministeriales sus dificultades y el tratamiento que reciben es de tercera categoría, subestimando el potencial generador del conocimiento que están aportando a la construcción del nuevo país y que está inmerso dentro de unos procesos de internacionalización de la economía. Entre otros, éstos son algunas de las razones que llevan a que en este momento las Instituciones oficiales de Educación Superior se encuentran adelantando un gran movimiento nacional en defensa de la Universidad pública atendiendo a las nuevas realidades. Desde el año 1992 cuando se promulga la ley 30, hasta ahora la situación de las mismas ha cambiado drásticamente en cuanto al nivel de formación de los docentes, el número de estudiantes, la cobertura de programas y la incidencia de las Instituciones en temas de Ciencia, Tecnología e Innovación.
No se puede desconocer el crecimiento que las Universidades han tenido y también es evidente la cantidad de estrategias que anualmente estas Instituciones, deben adoptar para permitir su funcionamiento bajo condiciones de calidad. El Consejo Académico de la Usco, ha expresado que la universidad pública es uno de los patrimonios culturales de mayor relevancia de la Nación, cuya responsabilidad histórica ha sido contribuir a la transformación de la sociedad desde la formación de investigadores y profesionales críticos capaces de solucionar los problemas que afectan a las comunidades y construir innovaciones que sean útiles para el mejoramiento de la calidad de la vida humana. En el caso particular de la Universidad Surcolombiana, el déficit acumulado se acerca a los 8 mil millones de pesos, que ha obligado a las autoridades académicas a frenar su ampliación de la cobertura, ampliación de la planta docente y administrativa, que es la misma que se tiene cuando la Usco, tenía solamente 3.500 estudiantes hace más de 15 años. A pesar de la excelente gestión del actual rector Pedro León Reyes Gaspar y de su equipo de colaboradores, que se ha visto reflejado en el fortalecimiento académico e institucional y que la tiene ad portas de recibir la Acreditación Institucional de Alta Calidad, no es concebible ni racional que el gobierno nacional, no le brinde las suficientes herramientas financieras para seguir con esa inercia que ha tenido durante los últimos tres años. Hoy en día, la Usco enfrenta una de las peores crisis, por el recorte presupuestal que no le permite atender las demandas de la comunidad universitaria.
