Desafío electoral
Hoy se desarrollan las elecciones regionales en Venezuela, que pretende elegir 23 gobernadores de los Estados que la integran. Estos comicios que estaban previstos realizarse el pasado diciembre, fueron fijados por el amañado Consejo Nacional Electoral, para que cerca de 18 millones de venezolanos se acerquen a las urnas para renovar solamente las máximas autoridades de los mismos.
La situación de este pueblo que se encuentra acosada por el hambre, la miseria, inseguridad ciudadana, corrupción y la escasez de alimentos, entre otros, ha generado un ambiente político de letargo, una vez sucedieron los hechos de violencia, por la brutal e irracional arremetida del aparato armado de esta dictadura, contra las protestas populares que se presentaron durante cuatro meses y que provocaron 133 muertes, centenares de heridos y miles de presos políticos.
El error de la oposición es que se encuentra fraccionada, dubitativa y polarizada, para enfrentar en las urnas a un régimen, que ha generado unas acciones irregulares de las autoridades electorales para favorecer a los candidatos del oficialismo. El CNE ha cambiado reglas de juego, a última hora, para impedir que la oposición pueda sufragar en algunas regiones del país. Algunos expertos internacionales han expresado su preocupación, porque esta contienda electoral estará salpicada de fraudes, con el fin de consolidar la dictadura fascista que pretende perpetuarse en el poder.
La mayor preocupación que se genera en el ambiente político venezolano, son las denuncias de las directivas de Odebrecht de haber entregado directamente a Nicolás Maduro, 35 millones de dólares de sobornos y por la denuncia penal anunciada por la Fiscal Luisa Ortega ante la Corte Penal Internacional, por las violaciones sistemáticas a los derechos humanos por el Estado Venezolano. A los medios de comunicación internacionales, expresó que “entregará un conjunto de experticias cuyo número no revelaré ahora, pero que pasan por protocolos de autopsia, donde se evidencia la ejecución de las personas, disparos de arriba hacia abajo, lo que significa que estaban probablemente de rodillas".
Lo anterior, ha generado un trago amargo para el estado emocional del dictador, que lo ha aislado de la verborrea barata para impulsar a sus candidatos. La torpeza del presidente Maduro está en no medir las futuras consecuencias de este comportamiento violento e irracional, que le va a representar para su vida y a todos los miembros del alto gobierno que lo rodea, ser sujetos de la CPI. La ansiedad de la gente crece.
En todo el territorio venezolano, aumentan los focos de inconformismo generalizado contra el accionar gubernamental incoherente, que tiene a más de tres millones de habitantes buscando su supervivencia en los basureros de los restaurantes, para no dejarse morir de hambre. Existe un total desabastecimiento de víveres en los centros de distribución. No hay medicinas elementales en los centros hospitalarios. Los indicadores económicos están reflejando un comportamiento negativo, que reflejan la caótica crisis en que se encuentra sumido el aparato productivo del país.
