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Opinión/ Creado el: 2018-03-11 12:24 - Última actualización: 2018-03-11 12:25

Derecho, Política y Sociedad

Escrito por: German Alfonso López Daza
 | marzo 11 de 2018

El complejo sistema electoral colombiano

Por Germán Alfonso López Daza

La implementación de la democracia participativa consagrada en la Constitución Política colombiana ha generado un extraordinario cambio en las prácticas ciudadanas frente al control y participación en los asuntos del Estado. Sin embargo, también ha tornado complejo el sistema electoral, al punto de volverlo confuso para una parte de los votantes.

 

Esta afirmación se sustenta en la forma como el votante debe asimilar una cantidad de conceptos y procesos a la hora de escoger su candidato predilecto en un complicado tarjetón electoral.

 

Palabras como circunscripción electoral, umbral, voto preferente, lista cerrada, zona de marcación, voto en blanco, voto nulo etc., son definiciones poco claras para muchos electores al momento de sufragar.

 

El resultado de este desconocimiento y de la complejidad del sistema son las cifras de las elecciones legislativas de 2014. Además de la altísima abstención electoral (casi el 60%), el 21% de los votos depositados por los ciudadanos fueron nulos, en blanco y tarjetas no marcadas. Esta cifra (la de votos nulos), llegó a ser superior incluso a la de muchos partidos políticos.

 

Este intrincado tarjetón se explica por la proliferación de Movimientos y Partidos con Personería Jurídica que, según el Consejo Nacional Electoral ascienden a 13. Estos grupos otorgan aval a un extraordinario número de candidatos, lo que genera un gran abanico de posibilidades y a su vez, el diseño de una tarjeta electoral incomprensible para el elector.

 

Para el caso de la elección del representante a la Cámara por el Huila, existen 61 casillas con los logos de movimientos y partidos distribuidos entre la circunscripción electoral, las comunidades indígenas y las comunidades afro-descendientes, 28 con voto preferente, 30 con voto no preferente o lista cerrada y 3 posibilidades para el voto en blanco. Para el caso del Senado existen 25 casillas con el logo de movimientos y 974 cuadros con números para marcar un solo candidato.

 

Ante este confuso panorama, lo más seguro es que las cifras sean similares a las del 2014 y en consecuencia, se elija un Congreso con baja legitimidad popular. (*Dir. Grupo Nuevas Visiones del Derecho – USCO).


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