Derecho a la pensión (I)
Siempre abogaremos por sincerar los análisis y usar el sentido común como elementos para analizar y solucionar los problemas. Con base en ambos, planteamos reales soluciones a la denominada “bomba pensional”, que no es otra cosa que la real y muy cercana posibilidad de que no se puedan seguir pagando pensiones generadas, y por supuesto que, las expectativas de jubilarse para nuevas generaciones de trabajadores con largo tiempo laborado y a veces enormes descuentos para cotizar, desaparezcan.
Esto sucederá, si no hacemos algo inmediato, principalmente porque: por un lado será necesario que se destinen recursos que deberían ir a inversión pública para pagarlas (es decir impuestos y tasas) ya que los que aportan (para pensionarse en el futuro) no alcanzan a sostener el sistema o porque ya no es posible endeudar más al país para pagarlas porque no se aprovisionó lo necesario debiendo acudir al crédito para cubrir las que hoy son obligación para no desamparar a la tercera edad.
¿Por qué llegamos a esto? Fundamentalmente por estas causas: 1.- Por diversas razones quienes antes administraban los montos de los aportes, los usaron para otras cosas, tornando iliquidez al sistema 2.- Porque a los trabajadores les descontaban de su sueldo las mesadas pero el patrono, generalmente entidades públicas, no lo hacía 3.- Porque quienes aportan para sostener el sistema cada vez son menos en relación con los que están pensionados 4.- Porque algunos funcionarios públicos fueron privilegiados sobre el resto de la sociedad dado que nunca aportaron el monto o el tiempo necesario para el ahorro indispensable para cubrir la pensión 5.- Porque como la falta de ética permea a toda la sociedad, algunos pensionados se casan, por ejemplo con personas que están lejos de pensionarse para “heredarles” la pensión como cónyuge sobreviviente 6.- Porque deben recalcularse (cálculo actuarial) los montos y tiempos cotizados para que efectivamente se logre financiar eficazmente la pensión futura.
Como quienes deben hallar la solución no quieren sincerar las causas, pues no hay solución a la vista. El Gobierno no quiere perder votos y levantar protestas de quienes sí han cotizado durante su vida sobre unas reglas de juego, para ahora decirles que no lograrán las pensiones prometidas y, los legisladores no expedirán leyes racionales porque se afectan su propia pensión.
Por eso es muy dudoso que los candidatos que aspiran a la Presidencia de Colombia y prometen que enfrentarán este problema realmente lo hagan. Y mucho más que cumplan la promesa de no aumentar la edad de pensión de quienes están ad portas de pensionarse o jubilarse.
