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Opinión/ Creado el: 2018-06-15 12:36 - Última actualización: 2018-06-15 12:36

Democracia o salto al vacío

Escrito por: Ernesto Cardoso Camacho
 | junio 15 de 2018

Por Ernesto Cardoso Camacho 

El título pudiera parecer exagerado o alarmista. No obstante, es lo que con sinceridad pienso acerca de las alternativas que se nos plantean para la elección del próximo domingo. Desde luego tengo el ineludible deber ético de explicar las razones y argumentos que sustentan tal apreciación.

Lo primero es aceptar que la campaña electoral se ha movido en una inconveniente polarización ideológica promovida por la candidatura de Petro, pretendiendo colocar el debate entre las ideologías de izquierda y derecha; y entre corruptos e impolutos, generando así un pesado ambiente que se respira en todas partes, pero especialmente en las redes sociales.

Conviene advertir que ésta lamentable situación se ha incrementado a partir de la coherente decisión de Fajardo y De la Calle, al optar por el voto en blanco, legítima decisión que Petro descalifica, actitud con la cual revela su dogmatismo e intolerancia, muy propias de su personalidad autocrática y mesiánica.

De otra parte, señalar a los contradictores como corruptos y únicos responsables de todas las inequidades sociales producto de las imperfecciones del sistema democrático; constituye una posición maniquea y falsamente moralista; pues pretende juzgar y condenar sin fórmula de juicio, viendo la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, conducta que permite recordar la frase del evangelio según la cual “ quien éste libre de pecado que tire la primera piedra “.

La polarización ideológica entre izquierda y derecha pretende además dividir la sociedad entre ricos y pobres, en el entendido que los ricos acumulan privilegios que terminan siendo el azote de los pobres; visión ideológica que corresponde finalmente a dos modelos de organización del estado como regulador de la vida social.

Desde hace muchos años el pensamiento humano logró el adecuado equilibrio que garantiza la equidad social, la igualdad de derechos, la libertad de opinión y el modelo económico de libre empresa con responsabilidad social; a través, precisamente, del sistema democrático en el cual la separación de poderes y

el eficaz control a los eventuales abusos de las autoridades públicas, constituyen pilares esenciales que contribuyen a la sana convivencia social, al desarrollo armónico e integral y al bienestar general.

En toda esta construcción del Estado regido por el sistema democrático es donde se consolidan la seguridad, la justicia y la paz, bienes supremos que nunca podrán ser garantizados por una dictadura aún ésta tenga el tinte de constitucional como la de Venezuela o Nicaragua.

Ivan Duque representa todo lo contrario a lo propuesto por Petro pues su programa está enmarcado en la Institucionalidad democrática con sus naturales e inevitables imperfecciones, pero además sus antecedentes son intachables.

Los seguidores de Petro señalan con el dedo acusador a la candidatura de Duque como la de los corruptos, por haber recibido el apoyo de congresistas de todos los partidos. Pero olvidan, por el falso moralismo que practican, que muchos de esos mismos congresistas han sido los promotores del Acuerdo de Paz que tanto dicen defender; hecho que sin duda permite preguntar. Acaso antes si eran impolutos? O es que con solo apoyar a Petro obtienen paz y salvo ético y moral ? Será que Samper es el único expresidente sin mácula solamente porque apoya a Petro? Demagogia populista y maniquea propia de quienes hablan de ser promotores de la paz pero actúan con insensata intolerancia. Es evidente que los mueve el rencor y el odio especialmente hacia Uribe.

En conclusión, es mejor la frágil e imperfecta democracia que Duque nos ofrece; que un salto al vacío en el que por desgracia ya cayeron pueblos hermanos como Nicaragua y Venezuela, por elegir el populismo demagógico de Ortega y Maduro que Petro representa con lujo de detalles.


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