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Opinión/ Creado el: 2018-05-06 02:15 - Última actualización: 2018-05-06 02:16

Delito abominable

Escrito por: Editorial | mayo 06 de 2018

Hay un dolor que embarga a toda la sociedad en general y es el incremento de manera exponencial, que se ha venido presentando a través de la denuncia de maltratos y abusos sexuales, a que están siendo sometidos los menores de edad en nuestro país. Diariamente los medios de comunicación están presentando los horrores y el ultraje permanente a los niños, provocado por personas mayores desadaptadas y enfermas. Es un fenómeno perverso que está generando una relación de pérdida de respeto hacia la vida de los demás seres humanos que empieza a germinar. Es tan grave esta situación porque el abuso en la infancia genera huellas imborrables, modifica el psiquismo y hace que el abusado se sienta un ser sin valor y termine viviendo momentos de depresión tan fuerte que puede incluso llevarlo al suicidio o a la quiebra de su personalidad, de tal manera que no pueda encontrar sentido en lo que hace y sea incapaz de entregarse a una causa, en función de su crecimiento y expansión personal.

De acuerdo con los informes emanados del ICBF, en Colombia se registran más de 26 casos de abuso sexual de menores. Este territorio sigue ocupando un lugar deshonroso en el cometimiento de esta clase de delitos abominables en el mundo. Pero el peor, indudablemente, es el que atenta contra los derechos de las niñas, niños y adolescentes. Las autoridades deben enfrentar con vigor esta clase de actos de barbarie que se presentan en nuestro país. No debe existir impunidad. Debemos respaldar el accionar gubernamental a la iniciativa que se van a presentar a consideración de las próximas sesiones del Congreso de la República, para enfrentar la violencia sexual contra los niños, lo cual merece el endurecimiento a esta política pública.

De acuerdo con el informe emanado del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, durante los tres primeros meses del año, fueron reportados más de 4.000 víctimas de violencia sexual contra los niños en el país. Es repugnante e indignante que se este presentando este fenómeno de degradación para los menores de edad en Colombia. Las evidencias son claras y penosas para la sociedad, porque estos casos han crecido un 22% frente a la vigencia anterior, sin contar muchos que se abstienen de denunciar, como los que ocurren en los propios hogares y en el entorno familiar. Pero lo triste es que ante las reiteradas situaciones que se conocen, existe en muchas ocasiones una especie de anestesia ante la proliferación de estos eventos repudiables que provocan una indignación natural entre nosotros. El endurecimiento de la posición gubernamental debe contribuir a frenar este deshonroso flagelo.  


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