Del Conservatismo al Petrismo
Por: Luis Humberto Tovar Trujillo
Y no se trata de un salto propiamente cualitativo, sino mas bien al abismo ideológico y político. Es la metamorfosis a la inversa que están sufriendo Juan de Jesús Cárdenas y Jaime Bravo Motta.
Los dos, exgobernadores del Huila, y el segundo, además, senador de la república, por el Partido Conservador.
Quien lo creyera, como para alquilar balcón; ahora esos ilustres ciudadanos, se encuentran en la misma orilla, respaldando la candidatura a la gobernación del Huila, del candidato que está avalado, entre otros, por Colombia Humana, Luis Enrique Dussan, así como se lee, el petrismo, teniendo el Partido Conservador unificado, su propio candidato, siendo partido de gobierno.
Qué horror, hubieran dicho nuestras abuelas; hoy se dice que la política es dinámica, pero con todo y eso, esa dinámica no puede llegar al punto de hacer un salto al vacío, de defender los postulados ideológicos del conservatismo para llegar al poder regional, y ahora respaldando ideologías absolutamente contrarias, como del cielo a la tierra, y lo que es más grave aún, tendencias y partidos políticos que están en contravía del gobierno que supuestamente estos personajes ayudaron a elegir.
Cualquiera pensaría que ellos pueden hacer los que le venga en gana políticamente hablando, puede ser cierto, pero lo que es inadmisible, es que personas que han representado mal que bien, unos dicen que más mal que bien, otros lo contrario, al conservatismo regional, en ultimas no es tema de discusión, le den la espalda a quien le dio la representación para ejercer los destinos de la entidad territorial.
Inadmisible desde todo punto de vista, máxime cuando, su condición dirigencial, entiendo, los obliga de alguna manera a respaldar, por respeto ideológico y gratitud humana, los designios del conservatismo, así no se esté de acuerdo en algunos procedimientos.
Alguien me decía con sobrada razón que, “quien no es grato, no tiene condición humana para nada”; paso a creer lo mismo.
Hubiera querido seguir convencido de creer conocerlos, a estos ahora coprotagonistas de nueva versión de “Betty la fea”, por haber sido compañeros de lucha política en el pasado, al lado de quienes nos formaron ideológicamente, pero pareciera que no asistieron a las clases de lealtad y convicción doctrinaria, porque estaban juntos deambulando en otros mundos, uno de andariego chino, y el otro, en el frio infierno bogotano.
Las concepciones ideológicas son innegociables, no son susceptibles de ser sometidas al régimen del mercado político, menos por dirigentes que han tenido respetables responsabilidades públicas, y menos aún, cuando existen antagonismos ideológicos tan abismales, entre el capitalismo que defiende el conservatismo y la miseria de la izquierda.
