Dejamos de percibir $5000 millones
Se ha hecho costumbre escuchar a través de los medios de comunicación los dramas humanos y relatos de los usuarios que acuden a las instituciones de salud en busca de una atención inmediata, para superar sus dificultades orgánicas que día tras día se vuelven recurrentes, por las deficiencias que se presentan en dichos servicios. Desde el gobierno anterior, nos acostumbramos a la retórica barata esbozada por algunos funcionarios ministeriales que tienen la responsabilidad de formular y estructurar la política de la salud a nivel nacional. Frecuentemente expresaban que se había superado el problema en esta materia, pero en la realidad, las regiones han estado viviendo otra dimensión por la deficiente prestación de este servicio, para atender las urgencias y recuperación de los usuarios enfermos que acuden a la diversa oferta hospitalaria en el país.
Es inaudito que más más de $195.000 millones se dejaron de recibir por parte de los departamentos del país, en el primer trimestre de 2019, para atender la salud de sus habitantes, porque unos funcionarios de la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (ADRES) que fue creada por el anterior gobierno de Juan Manuel Santos Calderón, tomaron la decisión de no girar estos recursos, por una norma emanada por este irracional accionar gubernamental.
Para el caso del Huila, los dineros que se “esfumaron” y se fueron para ADRES totalizaron $5017,5 millones. Los departamentos que más perdieron con esta jugada del gobierno pasado fueron Antioquia ($42.727,2 millones), Valle del Cauca ($24.711,6 millones) y Cundinamarca ($16.985 millones). Los dineros corresponden al periodo enero-marzo de este año.
A la hora de hacer balances del sector de la salud, el sabor suele ser agridulce porque los faltantes siempre son mayores que los haberes. Ojalá que el actual gobierno, corrija estos entuertos jurídicos que están afectando las exiguas arcas de las entidades hospitalarias. Hay que estructurar un acuerdo de punto final con miras a aclarar las deudas entre actores del sector y definir un mecanismo de pago que, de una vez por todas, atenúe uno de los baches que no dejan avanzar: los dineros refundidos.
Si bien es cierto que se suspendieron estos desembolsos autorizados a estas instituciones por las distintas interpretaciones jurídicas de algunas luminarias de esta entidad, ello no es razón para que, mientras se surten dichos trámites, se pase por encima de los derechos de los enfermos, y en este sentido son válidas las alarmas que enciende el gobierno departamental del Huila.
