jueves, 02 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-01-11 05:47

Definamos la minería (2)

Escrito por: Redacción Diario del Huila | enero 11 de 2020

 

Por: Álvaro Hernando Cardona González

Recordemos que para evitar o resolver los crecientes conflictos por minería en nuestro país urge dejar de aplazar: 1. Definir dónde es o no permitida la minería, y 2. Definir ¿cómo hacerla, ambientalmente hablando? Esta demora en precisar estos aspectos (reconociendo que hemos avanzado muchísimo en el segundo, pero nada en el primero) es casusa de conflictos o agudización de conflictos en nuestro país.

Estamos de acuerdo con que para evitar que  se generen tensiones entre las actividades extractivas mineras y los anhelos ciudadanos en los territorios, las competencias de las autoridades del orden local,  y las de las autoridades nacionales, deben hallar un punto de equilibrio. Eso hay que preverlo antes, no durante y menos posteriormente al desarrollo de tales actividades mineras. Hacerlo antes evita los conflictos; lo cual es mejor que buscar solucionarlos luego de que han surgido y los rencores entre los pobladores persisten, sobre todo ahora que ciertos sectores políticos malvadamente atizan los conflictos para obtener réditos electorales.

Pero también ha llegado la hora de que así como los entes territoriales exigen y exigen más y más descentralización, asuman con entereza (porque se requiere valor institucional resolver las tensiones creadas por errores ancestrales) definir integralmente su desarrollo sostenible. El simple sentido común lleva a caer en cuenta que no se puede decir NO a la minería e incluso, por ahora, al petróleo (aceptamos que ya se podría por ejemplo dejar de generar energía con él) entonces el reto es precisar dónde y cómo.

Mienten quienes afirman que Colombia puede sobrevivir dejando de tajo la minería ya mismo. Eso implicaría importarla hasta para actividades nimias como construir casas y edificios. O para adelantar la tan atrasada infraestructura de transporte. Incluso para abastecernos de algunos medicamentos y alimentos, y más aún, para producir abonos o fertilizantes tan necesarios para aumentar la producción agrícola. Nos mienten. Y como ya decíamos, nos mienten para hacer politiquería. Eso es un pecado.

Las decisiones sobre dónde y cómo hacer las explotaciones mineras debe ser mediante procesos de discusión pública. Francamente no creemos en la concertación. Habrá que imponer decisiones al cabo de informar veraz y suficientemente, pero no hay otra manera pues se afectarán propiedades privadas que por supuesto hay que expropiar previa justa indemnización (de pobres –con mayores veras- o de ricos).

Toda esta situación tan compleja exige algo que precariamente existe en Colombia: la definición de una política pública. Una de más de 20 años. Definamos la minería.