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Opinión/ Creado el: 2018-06-16 01:30 - Última actualización: 2018-06-16 01:30

Debemos cuidarnos del presidente

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 16 de 2018

Por Luis Humberto Tovar Trujillo

Por sus actos os conoceréis; dice un adagio biblico. Y precisamente por esos actos, conocemos que el presidente Santos es el mayor defraudador de la voluntad popular.

Los antecedentes de su segundo periodo, datan de haber perturbado la voluntad popular, a tal punto de hacerse reelegir, en condiciones donde todo el pais sabe, las intervenciones de dineros de contratistas extranjeros, en un atentado contra la soberanía y la legitimidad institucional, de ahí la crisis de gobernabilidad en que ha permanecido la nacion, llevando al pais, a los niveles mas bajos desde el punto de vista moral, sin precedentes.

Esa defraudación, hace que las condiciones de desconfianza legitima por su proceder, nos convierten en victimas de una inestabilidad absoluta, generando entre los ciudadanos de bien, valernos de todos los argumentos y acciones, para ente der que el mas selectos enemigo de las instituciones y de nuestra democracia, es el primer mandatario de los colombianos. Que pesar pero hay que decirlo.

Esas conductas ambivalentes, nacidas del irrealismo mágico de su proceder, esa desconexión con el mundo real del país que supuestamente dirige, ha llevado a que laa nación se pregunte ante cada intervención presidencial, en qué pais vivimos él y nosotros, porque realmente no vivimos en el mismo país.

Esa desconexión con la realidad que pregona nacional e internacionalmente, contrario a la realidad nacional, lo hacen una persona nada confiable para dirigir el proceso electoral que se avecina, por ese corto circuito, y sus capacidades de maniobra, para hacer lo irreal legitimo y lo real ilegitimo.

Ese peligro latente, sus antecedentes recientes y cotidianos, máxime con su capacidad comprobada de utilizar el presupuesto nacional y las vigencias futuras de la nación, para comprar, así como se lee, comprar literalmente cualquiera de las ramas del poder publico, y someterlas a sus designios sin siquiera maquiavélicos sino delincuenciales.

Estamos ad-portas de dar por terminado este viacrucis institucional por fortuna; confiamos responsablemente en la decisión inteligente de nuestros compatriotas, de llevar a solio de los presidentes a Iván Duque y Martha Lucia Ramírez, como garantía seria de la recuperación de Colombia.

No es riesgoso advertir, que mientras los colombianos se encuentran ansiosos por definir su futuro gobernante, que aspiramos sea la antítesis del actual, Santos se encuentre en predios del bajo mundo, pactando la desgracia para la democracia que son sus verdaderos intereses.

De sobra demostró colocarnos en desgracia.


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