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Opinión/ Creado el: 2018-05-20 02:41 - Última actualización: 2018-05-20 02:41

Debate nacional

Escrito por: Editorial | mayo 20 de 2018

El proyecto hidroeléctrico considerado el más grande del país, está soportando actualmente la más profunda crisis sin precedentes en la historia de las construcciones que se han ejecutado durante las últimas cinco décadas. Desafortunadamente cuando esta gran obra de infraestructura energética avanzaba en un 80% de su construcción y se empezaba a llenar el embalse, una serie de fallas ocasionaron un desastre, que está generando más de 6,5 miles de damnificados y 12 poblaciones evacuadas. Hace 8 años inició la construcción de este megaproyecto, que se convertiría en un hito dentro del desarrollo energético para Colombia. Se convertiría en el mayor generador de energía (16%) para el sistema interconectado que opera en este territorio, y que contribuiría a abastecer la demanda nacional para la próxima década. Pero las condiciones geológicas, y las condiciones de orden público, junto con el incremento de la oleada invernal que durante los dos últimos meses ha tenido el país, ha obligado a alterar el cronograma preestablecido, retrasando las obras durante 20 meses.

El desastre se presentó por el derrumbe que se presentó dentro del túnel que desvía las aguas del río Cauca, que permitiría la construcción de la represa. Pero lo que no se contaba, era la intensa ola invernal, que provocó un almacenamiento de agua a un lado del dique, mientras que en lado opuesto empezó a disminuir su caudal. Lo anterior, rompió de tajo, todos los planes de contingencia establecidos por las Empresas Públicas de Medellín para prevenir cualquier emergencia, que no sirvieron para frenar las situaciones que se presentaron. El desbloqueo del taponamiento, como la inundación del cuarto de máquinas, permitieron fluir parte del líquido acumulado, con sus nefastas consecuencias. Sin embargo, las afectaciones psicosociales y económicas están generando entre las 6.500 personas evacuadas de los municipios que se encuentran en riesgo, en caso de una eventual ruptura nuevamente de los túneles del dique principal, porque quieren volver nuevamente a sus casas a seguir desarrollando sus actividades normales.

Este nivel de desespero y estrés genera brotes de violencia como las marchas y protestas que están planeando los líderes sociales. Es indispensable que las comunidades se tranquilicen para evitar que la sintomatología aumente. A buena hora el Congreso de la República, prepara un gran debate sobre la situación de Hidroituango. El Senado de la República aprobó una proposición para citar a debate de control político para escuchar al gerente de las Empresas Públicas de Medellín, gobernador de Antioquia, alcalde de Medellín y al Ministro de Minas sobre las razones que originaron esta emergencia y la forma como se están estructurando los planes de contingencia para contrarrestar esta situación.


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