De sueños e ilusiones
Este enfrentamiento entre aspectos políticos, deportivos y la realidad social, humana e ideológica del pueblo colombiano, y especialmente las masacres y muerte de lideres sociales y comunitarios por la que estamos pasando, nos llevan a refrendar situaciones y teorías que rayan entre lo absurdo y lo ilógico, pero que en el fondo, persisten como elementos esenciales de todo lo que es una sociedad que perdió el faro y se mueve al azar sin rumbo fijo.
Ha terminado la campaña política, todos desde nuestras redes sociales, en la calle y en cada oportunidad que hemos tenido, nos hemos distanciado y enfrentado por las reivindicaciones de una época aciaga y triste, ya vivida, ya experimentada con mucha muerte, violencia, dolor e impunidad, enfrentada a una política que se ofrecía como alternativa de un cambio, de renovación en la valoración del ser humano,que buscaba el respeto y las reivindicaciones sociales tan desprestigiadas por los gobernantes que nos han antecedido.
Y el resultado nefasto y negro que se avizora, es más que suficiente para entender que el país no quiere el cambio, que el pueblo colombiano prefiere vivir con elementos que procuren su propia destrucción, su propio dolor, su propia debacle. El futuro no es alentador y la suerte está echada. Ha llegado la hora de la
hecatombe.
Después de este doloroso instante se vino como bálsamo el mundial de fútbol. De la noche a la mañana nos volvimos defensores de sistemas y de modelos de juego, se gestó toda una esperanza y se llegó a soñar que esta era la época de las vacas gordas para nuestra selección. Pero desde un primer momento, todo fue azaroso, todo presagiaba momentos que pusieron en tela de juicio las decisiones del arbitraje por un lado, y por el otro, las orientaciones que el Director Técnico, fue implantando, con cierto sentido de la proporcionalidad que llevó en su momento a hacer movilizar al pueblo colombiano por la clasificación a una nueva fase del campeonato.
Y todo fue triste, todo fue lamentable y vino la desesperanza y la eliminación. Nos confiamos en las selecciones que quedaban en juego, y los equipos americanos fueron poco a poco eliminados, hasta el punto de que el próximo campeón será Europeo. Sin derecho a réplica, sin derecho a ningún milagro o a que se invalide una decisión arbitral.
Ahora viene la época del ciclismo, y a partir de hoy, todos seremos directores técnicos de ciclismo, todos seremos patrocinadores de este proceso histórico en el que el enfrentamiento de los colombianos, en una pequeña dosis, estará presente para buscar una hazaña, ante los monstruos europeos que hoy dominan el panorama deportivo del ciclismo. Amanecerá y veremos. Soñamos y nos ilusionamos.
Y una vez termine este proceso, regresaremos para la toma del mandato por parte del Presidente Elegido, la composición de su gabinete, lo que será el movimiento de gabinetología, propio de los días que antecedan a su posesión, nos llevarán en largos enfrentamientos hasta cuando nos enteraremos que no hay nada nuevo, que la corrupción, el clientelismo, la burocracia y la improvisación serán el garante de un proceso que muchas lecciones habrá de deparar nuestro país en los próximos cuatro años, y por qué no, los seis o doce, con una reformita de articulitos mínimos para organizar nuestro Estado Social de Derecho, y perpetuar un mandato al acomodo del líder bajo la sombra, que ungido por su estilo populista, sabrá imponer su voluntad, bajo la égida de su capacidad de dividir y reinar.
Y la consulta anticorrupción, terminará por ser un sueño, una ilusión que será sepultada en el olvido, porque los colombianos, no concurrirán a las urnas, y la clase política, se encargará de diluir las esperanzas, pese a haber aprobado el trámite de dicha consulta y el engaño, la traición y la falta de garantías y de compromiso con dicho proceso, estaba antecedido en este proceso legislativo, pues la casta política sabe crear normas y procedimientos que llevan inmersa la trampa, el mico y el abuso del elector. Algún día, el pueblo puede que reconozca sus errores y reasuma la defensa de sus derechos. Por ahora. Resignación y paciencia.
