De paro en paro Colombia se para
Los paros en Colombia muestran dos situaciones: primero que el derecho a la huelga y a la protesta por parte de los trabajadores es una conquista de los movimientos sociales, así algunos no las compartan porque no las entiendan o porque sus intereses no les permite tener conciencia de las garantías que demandan quienes van a las huelgas. En segundo lugar demuestra el poco interés que tienen algunos empresarios de solucionar las peticiones de los trabajadores. El paro de los trabajadores de AVIANCA, ha sacado de casillas a más de uno por la cancelación de los vuelos, dificultades de las agendas a cumplir, suspendidas por causa de este paro que lleva cerca de tres semanas. La situación empeora cada día que pasa sin solución al conflicto. Las demandas de los trabajadores son válidas al conocer en detalle sus justas aspiraciones. La empresa justifica sus decisiones y descalifica al sindicato al que tilda de extorsionista al considerarlas extralimitadas.
Por si fuera poco los arroceros y campesinos han salido también en este caso a exigirle el cumplimiento al gobierno de los Acuerdos suscritos con las dignidades y que pusieron en jaque al país con los taponamientos de las vías. No es nada raro que esto vuelva a suceder y la movilización termine en tragedias como sucedió con los campesinos de Tumaco que fueron asesinados por la Policia, al tratar de impedir que los agricultores rechazaran la erradicación de los cultivos que permiten la sostenibilidad de muchas familias que por otros medios no lo alcanzan. La proliferación de los paros es un indicador de la contracción que sufre el país como causa de la difícil situación económica que tuvo su puntillazo final con la pasada reforma tributaria.
El Gobierno actual optó por una fórmula que si bien buscaba recuperar sus finanzas a través de nuevos impuestos y de incrementar otros a la clase media están repercutiendo en la estabilidad de la Nación. El aumento del IVA a algunos productos de la canasta familiar; así como disminuir la base tributaria para aumentar sus ingresos tiene a Colombia en los más bajo niveles de crecimiento en 2017 y las proyecciones para el 2018 son desalentadoras.
La recuperación de la ciudad no es posible sin que el campo mejore sus niveles de productividad, competitividad, la soberanía y seguridad alimentaria que tanto se demanda en los corregimientos, pueblos y ciudades. No siempre la competencia es sinónimo de calidad, este eslogan tan vendido por el marketing del modelo de capital no deja de ser un sofisma. La competencia en las tarifas aéreas ha llevado a que las aerolíneas terminen abusando de los usuarios y de sus trabajadores. Los que defiende a AVIANCA y sus pretensiones a veces olvidan como se cancelan vuelos sin explicaciones cuando el número de pasajeros no es suficiente. Existen muchos otras situaciones denunciadas como las jornadas extenuantes a los pilotos que ponen en peligro la seguridad de los pasajeros y de sus trabajadores. La mejor solución es el dialogo entre las partes.
