De nuevo improvisando
Ya hoy son seis (6) días de la entrada en vigencia de las medidas de apremio incorporadas en la Ley 1801 del 29 de julio de 2016 o Nuevo Código Nacional de Policía y convivencia Ciudadana, luego de superada la época de los comparendos meramente pedagógicos.
El propósito de la Ley, como siempre, más que loable: Dotar a la comunidad de medidas para que los conflictos puedan ser resueltos por las vías directas y se evite a toda costa que una diferencia menor termine en un verdadero problema, cometido en el que tiene un papel protagónico las autoridades a cargo la aplicación de éste tipo de normatividades.
Creo sin embargo que ese objeto o no se conseguirá, o resta mucho tiempo para que se empiecen a ver los efectos de éstas normas.
Y así lo es, porque en un país como el nuestro en el que jocosamente se dice que “la ley es para incumplirla”, que “el fin justifica los medios”, que “hecha le Ley, hecha la trampa”, es evidente que el logro de la convivencia, que no es más que el respeto hacia el otro, es un tema de valores, de formación y no de sanción o represión.
No han podido las autoridades controlar el manejo del espacio público por parte de los vendedores informales y ahora sucede que ese tipo de comportamientos es una infracción sancionable con severas medidas económicos y hasta de apremio, que dudo mucho se vayan a aplicar.
Un Código hecho desde la ciudad, que castiga el hacer las necesidades fisiológicas en sitio públicos, pero que olvida que nuestro país es esencialmente rural, no puede menos que ser un monumento a la falta de coherencia que impacta negativamente en nuestras generaciones, las que al ver que existen normas para castigar comportamientos indebidos que no se cumplen, terminan por redimensionar sus valores y en cambio piensan que violar la ley sí paga o cuando menos, da placer.
Sería conveniente que antes de emitir éste tipo de regulaciones se piense en la enorme pluralidad del país y junto en ésta nueva legislación, se desate un programa de capacitación a la comunidad que le ayude a entrar en conciencia que el problema de la convivencia viene de casa, es aprehendido en los primeros años de vida. En síntesis, NO SIGAMOS IMPROVISADO
