De mermelada y algo más
No cesan los escándalos generados por nuestra flamante dirigencia política y gubernamental. Ahora se conoce la decisión de la Corte Suprema que abrió investigación formal contra 50 congresistas, muchos de ellos en ejercicio de sus curules y que buscan afanosamente su reelección.
Desde hace varios meses se escuchaban rumores acerca de la feria de cupos indicativos otorgados por el gobierno santos a los congresistas, para sobornarlos y comprarles sus decisiones legislativas que apoyaran los proyectos del ejecutivo. Lo más delicado de todo es que así aprobaron entre otras, la reforma tributaria, la refrendación del plebiscito negado por el pueblo en las urnas y actos legislativos que desarrollan el Acuerdo de la Habana, decisiones que han roto el orden constitucional y el equilibrio de poderes.
La famosa mermelada que ya es expresión muy popular entre los colombianos, constituye la descripción con la cual se identifica el clientelismo, la politiquería y la aberrante corrupción que tienen indignados a todos los sectores sociales.
El mecanismo corruptor funciona de la siguiente manera. El gobierno otorga a través del ministerio de Hacienda multimillonarias partidas del presupuesto nacional para que el congresista que vota a favor sus iniciativas, acuerde con el gobernador o alcalde o ministro respectivo, que contratista debe “ ejecutar” la obra a través de pliegos chaleco o contratación directa, a cambio de una suma que equivale al 20 0 25% de su valor, soborno que comparten entre ellos y con tales recursos, aseguran los miles de millones que invierten en las campañas electorales para asegurar su reelección
Ello explica los montos tan grandes de las campañas en publicidad, en comprar apoyos de diputados, concejales, ediles y “líderes” comunitarios, en conseguir votos fuera de sus territorios para quienes aspiran al senado, etc. Es decir, la feria del dinero mal habido que alimenta y sostiene tales maquinarias clientelistas. Pero …claro es el dinero de nuestros impuestos.
Con estos pervertidos mecanismos en que han convertido el ejercicio democrático es que se perpetúan en las curules. Por ello no extraña que duren 20 30 o más años en el congreso, pero además, cuando ya no quieren continuar, postulan, avalan y eligen a sus familiares o amigos más cercanos para que se “ sacrifiquen “ en servirle al pueblo, pero solo lo hacen para ellos mismos y sus clientelas.
Es ésta de verdad una democracia respetable? O será más bien un perverso sistema de roscas políticas que asaltan permanentemente el presupuesto público? Por desgracia las excepciones son tan escasas que casi no se observan. Por lo tanto es comprensible el desgano, la indiferencia y hasta el rechazo que se viene registrando en la presente campaña electoral de congreso que tiene preocupados a sus protagonistas de siempre.
Villalva, Gechem y Andrade hacen parte de la numerosa lista de quienes deberán afrontar las investigaciones por presuntos actos de corrupción originados en la famosa mermelada. Son precisamente quienes han dominado el panorama político y electoral de la región hace más de 25 años. Dos de ellos quieren reelegirse y Andrade ya fatigado de tanta genuflexión a los gobiernos de turno, nos formuló a su hermana Esperanza para que siga administrando su clientela electoral. Seremos los huilenses capaces de volver a elegirlos? Usted amable lector tiene la palabra.
COLETILLA. Mucho melodrama el de las Farc con los abucheos y silbatinas a su candidato Timochenko. Reclaman ahora tolerancia cuando nunca dieron muestras de compasión y respeto por sus miles de víctimas.
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