De algún lado saldrá
Por Carlos Eduardo Trujillo González
Según los cálculos del Gobierno y fuentes provenientes del Ministerio de Hacienda, son alrededor de 20 billones de pesos que serán necesarios recaudar para poder mantener el equilibrio entre los ingresos y los gastos del estado el próximo año. Dicha situación obligará al gobierno a presentar una nueva reforma tributaria, la tercera del actual gobierno sin contar con las medidas de orden tributario, inmersas en el marco del actual plan de desarrollo nacional.
La atipicidad y comportamiento de la economía del país en lo corrido del presente año, así como lo que se avecina, serán sin duda el rompimiento del cuadro y de los promedios que se han venido estableciendo en el Marco Fiscal de Mediano Plazo, lo que hace pensar que serán severas las medidas que el gobierno deba tomar en torno a encontrar los recursos que permitan la estabilización presupuestal y además, el mantenimiento de su capacidad de endeudamiento y pago de la nación.
Los cálculos sobre la caída del PIB en cerca del 6% permite estimar un déficit cercano al 8% para el próximo año, aun esperando que el comportamiento del dólar esté cerca, pero por debajo de los 4000 pesos, también se espera que el precio del petróleo de referencia Brent pueda llegar a mantenerse en un promedio que oscile entre los 35 y 40 dólares.
Pensar en aquellas prebendas y beneficios tributarios que han sido decretadas para las grandes empresas multinacionales e incluso para la misma banca en otros tiempos, las que además de poco han servido para reactivar el empleo, apoyar la micro y mediana empresa tal como en su esencia ha sido la intención y soporte en las discusiones en el propio Congreso de la República, deberán ser derogadas y generar con ello un equilibrio en el apoyo, aporte y compromiso de encontrar los recursos necesarios que permitan no gravar más a los pobres, los que hoy buscan un sustento antes de salir a pagar más impuestos.
Es hora que la cerveza pague por lo que es, una bebida con alcohol con un promedio de 4 grados y que por ello no paga, que las bebidas azucaradas tengan tributación por su misma característica; no se puede gravar más la canasta familiar o tal vez, solo en vender activos productivos de la nación cuyos recursos sean apropiados para tapar el hueco fiscal y afecten a los entes territoriales como es el caso de la electrificadoras e incluso vender a Ecopetrol en un mal momento de la industria petrolera en el mundo.
No será nada fácil para el gobierno nacional las decisiones a tomar, pues en la pasada reforma tributaria buscaron con gran dificultad $7.5 billones, qué será de los $20 billones o más que serán necesarios para dar equilibrio presupuestal y pretender poder mantener la ejecución de proyectos, programas y actividades que hacen parte de un plan de desarrollo con dificultades no soñadas, ni presupuestadas a raíz de la pandemia que hoy agobia al mundo y que se supone según los cálculos de los expertos, entraremos por estos días al pico de la misma. Que Dios no libre de la pandemia y de los efectos la próxima reforma tributaria.
