Cumbre sin resultados
La segunda cumbre entre el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump y el líder norcoreano, Kim Jong-un, no generaron los resultados que se esperaban, dadas las reacciones encontradas que se presentaron en la reunión llevada a cabo en Vietnam. La agenda propuesta resultó fallida, dada la posición férrea del primer mandatario de los estadounidenses, quien solicita de tajo, el desarme nuclear de este país asiático, con el fin de levantar las sanciones diplomáticas y económicas que tiene a esta Nación en serios aprietos para satisfacer todas las demandas internas de bienes y servicios. La comunidad internacional espera que este halo de frustración se pueda superar en las próximas reuniones que sostendrán dichos actores.
La exigencia de los Estados Unidos, de desmontar totalmente la infraestructura que le permite a Corea del Norte, producir más arsenal nuclear, frente al levantamiento de todas las sanciones económicas, debe plantear una nueva intencionalidad para lograr la desnuclearización de este país asiático y el fin de las tensiones entre las dos Coreas. Hay que reconocer la apertura distensionante mostrada por el líder coreano para discutir abiertamente su programa nuclear. Esta actitud ha sorprendido a los líderes mundiales y es considerada un buen síntoma para disminuir los ánimos encendidos, que se han venido presentando durante los últimos años. Lo que sí es evidente es que se ha vivido anteriormente, un aumento de la tensión que se ha tenido con este país y en el marco de los esfuerzos internacionales para forzar al líder norcoreano a negociar, para lo cual, los europeos también establecieron duras sanciones contra sectores y funcionarios de este país asiático.
Desde que asumió la presidencia norteamericana, el mundo empezó a conocer el trasfondo de la política internacional impulsada, ante cualquier amenaza que altere la sana convivencia en todos los países y que irrespeten el orden jurídico y la armonía de la paz del mundo. La escalada termonuclear que este régimen generó es una de las peores crisis de seguridad en la región asiática durante la última década. A pesar de todo, el desenlace no es tan negativo. Hay que aprovechar el entusiasmo que se alimenta para algunos del optimismo que deja este episodio, que es fundamental para la paz mundial. Debemos apostarle a la consolidación de ésta y buscar siempre la armonía y la reconciliación entre todos los países del mundo, para acercar estas dos posturas que parecen irreconciliables.
