Cumbre histórica
La comunidad internacional ha recibido con sorpresa el histórico anuncio del dictador de Corea del Norte, Kim Jong-Un, ante los medios de comunicación que acepta una reunión con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Esta apertura distensionante mostrada por el líder coreano para discutir abiertamente su programa nuclear, ha sorprendido a los líderes mundiales y es considerada un buen síntoma para disminuir los ánimos encendidos, que se han venido presentando durante los últimos meses. Lo que sí es evidente es que ante el aumento de la tensión con este país y en el marco de los esfuerzos internacionales para forzar al líder norcoreano a negociar, los europeos han establecido duras sanciones contra sectores y funcionarios de este país asiático. Igualmente, las fuertes reacciones del primer mandatario norteamericano por la actitud hostil que ha mantenido contra sus países amigos del bloque asiático, quien ordenó el año anterior, el desplazamiento de todo el grupo aeronaval del Portaviones USS Carl Vinson y su flota naval a la península coreana, con el fin de prevenir cualquier ataque nuclear, ordenado por el Líder de Corea del Norte, contra los intereses de los Estados Unidos en el mundo. Lo anterior ha venido generando una tensión diplomática entre todos los países que conforman las Naciones Unidas.
Así el mundo empezó a conocer el trasfondo de la política internacional impulsada por el presidente Donald Trump, ante cualquier amenaza que altere la sana convivencia en todos los países y que irrespeten el orden jurídico y la armonía de la paz del mundo. La escalada termonuclear de este régimen ha venido generando una de las peores crisis de seguridad en la región durante la última década. Los países que conforman el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas han condenado energéticamente la ejecución reiterada de las prácticas de lanzamiento de misiles, que han sobrepasado los límites fronterizos del archipiélago Nipón y que han caído en el Pacífico. Inclusive la amenaza de lanzar un misil balístico intercontinental, que podría alcanzar al territorio estadounidense, se tradujo en horas de insomnio el año anterior para millones de seres humanos en el planeta.
Todo lo anterior, obligó al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a tomar medidas drásticas en materia de comercio exterior, privándolo a este régimen de recibir divisas por las exportaciones de carbón, pescado y mariscos, entre otros. Igualmente, la falta de bienes y servicios por el bloqueo comercial impuesto por las potencias mundiales, han empezado a hacer metástasis en los niveles de vida de la población norcoreana. Todo lo anterior ha doblegado la soberbia de este dictador, que lo ha obligado a buscar acercamientos con el país más poderoso del planeta. Con ello se vislumbra una esperanza al final de la luz del túnel para buscar la verdadera reconciliación y la paz y sobre todo la disminución de la tensión mundial para evitar un desastre nuclear catastrófico para la humanidad.
