viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-11-26 02:18 - Última actualización: 2017-11-26 02:19

Cultura del no pago

Escrito por: Aníbal Charry González
 | noviembre 26 de 2017

En este paìs donde  la viveza es una virtud digna de emulaciòn y alabanza por la sociedad como sinònimo de marrullerìa, y  por supuesto  ha hecho carrera la sentencia popular de que el vivo vive del bobo -que es el que cumple con sus deberes y obligaciones como ciudadano y es considerado en tèrminos  vulgares como un huevòn-, ha florecido igualmente la cultura del no pago estimulada muchas veces por el mismo Estado que con su pernicioso ejemplo  lo  irradia al grueso de los asociados y hace que fracasen las polìticas pùblicas que los afectan sensiblemente como ha ocurrido con la  salud, donde  clìnicas y  hospitales se encuentran a punto de quiebra que no serìa raro  que amanecieran un buen dìa cerrados como lo relata Juan Gossaìn en una reciente crònica sobre nuestro agonizante sistema de salud.

Y es que esto es precisamente lo que ha sucedido con los 1800 centros hospitalarios que operan en Colombia, que con esa malsana cultura del no pago las tiene al borde de la liquidaciòn con utilidades de papel y con el agravante de que tienen que seguir prestando los esenciales servicios asì no les paguen, como que  les deben 7.3 billones de pesos las

tristemente cèlebres entidades  promotoras de salud EPS como Saludcoop y Cafesalud ya liquidadas como ìconos de la corrupciòn, dedicadas màs al negocio con ingente  ànimo de lucro que a prestar un servicio decente a los asociados, en medio de la inoperancia para controlarlas por parte del impotente Estado que lejos de meterlas en cintura lo que ha hecho es aupar como se ha dicho este infame filòn de eniquecimiento torticero.

Por eso los directores de clìnicas y hospitales con razòn afirman que son vìctimas de esa cultura del no pago que tenemos enraizada como sìmbolo de viveza, porque nada les pasa a los que no pagan que son las EPS que no cumplen olìmpicamente con sus obligaciones, ni el Estado se las hace cumplir, cuando  mèdicos, hospitales y  clìnicas  sì deben cumplir rigurosamente con las exigencias legales que les hace el mismo Estado convertido en còmplice  de la quiebra y el saqueo de estas instituciones.

Y es que con un ejemplo perverso de esa cultura de la viveza y el no pago que Gossaìn trae en su crònica, nos queda claro ese pamorama oscuro y siniestro de nuestro sistema de salud: algunas EPS que deben mucha plata no mandan a su afiliado con una orden escrita , sino que cogen al enfermo y le conectan una aguja hipodèrmica en una mano, le agregan algodòn y esparadrapo, lo suben a una ambulancia y lo dejan en una esquina, le muestran  la clìnica y le dicen que vaya caminando hasta allà porque saben que  nunca se negaràn a atender a un enfermo asì no tengan a quien cobrarle.

Asì podemos entender como es que en este descaecido paìs lo que impera y florece es la marrullerìa, que es como tambièn lo refiere Gossaìn, el lema de la corrupciòn colombiana que nos tiene precisamente como estamos.