Cuestionado y poco eficaz, Norman Muñoz
La medida de suspender al Superintendente de Salud Norman Muñoz solicitada por el Procurador Fernando Carrillo deja al descubierto la forma fraudulenta, amañada y sesgada como terminó la entrega de los afiliados de la extinta Cafesalud a otro nuevo negociante de la salud de los colombianos. Los casos son abrumadores por la forma como los derechos de los afiliados de las EPS son vulnerados los que ahora pertenecen a la nueva entidad MEDIMAS. La forma de negociación y posterior entrega a los nuevos dueños daba la esperanza para que esta pudiera mejorar la atención; pero todo fue peor porque las quejas aumentaron y la atención empeoró. El Superintendente de Salud Norman Muñoz y las funciones que ejerce la Superintendencia poco impacto genera hacia las vigiladas para hacer que estas cumplan a cabalidad sus funciones y acaten las normas legales. Tal vez el único efecto que pueda tener esta medida que pienso no prosperará por la defensa que hará el Gobierno de este personaje que nada ha hecho para impedir que las EPS sigan abusando de sus usuarios.
En este país no debiéramos aceptar un servicio que pagan los usuarios, los patrones y el propio Estado prestado con grandes deficiencias e ineficacia de forma tortuosa, denigrante y hasta limosnera. Es la percepción que siente un afiliado cuando acude a la atención por medicina externa o urgencia en la red hospitalaria que atiende el régimen contributivo o subsidiado. Las EPS e IPS que hacen parte de la las redes para la atención no consideran que deben ofrecer un buen servicio y de calidad a quienes les pagan los porcentajes mensuales de sus nóminas ósea trabajadores y empresarios. La atención en salud es concebida como una forma de cumplir con unos procedimientos que poco interesan para el beneficio de los pacientes.
La solicitud de suspensión del Superintendente de Salud Norman Muñoz por parte de la Procuraduría General de la Nación debe ser un campanazo de alerta al Gobierno para revisar las funciones y el papel que cumplen estos personajes que son nombrados por el Gobierno de turno. Estos cargos deberían ser más técnicos y menos políticos para evitar de esta forma la utilización indebida y corrupta como actúan esos funcionarios. En muchos casos los organismos de supervisión y vigilancia son fortines políticos de parlamentarios quienes nombran a sus amigos y que los ponen al servicio de la clase política y no para mejorar el servicios de las entidades vigiladas. Eso fue lo que sucedió una vez fue intervenida SaludCoop, los interventores y su cuadrilla de funcionarios terminaron esquilmándola para así poder entregar lo que se constituía en el verdadero patrimonio de la entidad. Esa es la verdadera causa que aduce el Procurador al solicitar la suspensión de Norman Muñoz. Le regalaron a los nuevos dueños Medimas: aproximadamente de seis millones de afiliados, cuatro billones de ingresos en el año y cerca de trescientos mil trabajadores, los activos representados en clínicas y otros bienes para que pudieran funcionar y ni así cumplen a cabalidad.
