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Opinión/ Creado el: 2019-02-02 05:20

Cuentos peregrinos

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 02 de 2019

Por: Luis Humberto Tovar Trujillo

Existen una serie de expresiones, muy comunes, por cierto, a las que acuden muchas personas para justificar la ineptitud y la ineficiencia, sobre todo en temas relacionados con el Estado, campeón mundial en ineficiencia en la prestación de servicios públicos de carácter esencial definidos por nuestras disposiciones legales.

Expresiones como “la justicia es demorada, pero llega”, “la justicia tarda, pero llega”; desde luego, absolutamente contrarias a la “pronta y cumplida justicia” de que hablan los cánones de la buena administración de justicia, que indican que la “justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada quien lo suyo”, es decir, su derecho, términos del jurista Ulpiano, de la época romana; así definió la justicia.

La justicia tardía, es una absoluta injusticia, y de eso sí que está plagada nuestra sociedad; ha sido utilizada esa verborrea, para administrar eso sí, la perpetua injusticia que se cierne sobre nuestra sociedad, y que ha sido, y en las actuales condiciones, seguirá siendo el caldo de cultivo para las grandes desigualdades y la inequidad social.

Los colombianos además de culpar a los gobiernos de turno, debemos poner tildes en la incapacidad de la administración de justicia en dar a cada quien lo suyo, como el gran cometido de esta, para lograr una paz verdaderamente cierta en términos de equidad, eso es “dar lo suyo”.

Me refiero a la decisión ultima de la justicia colombiana de absolver a Luis Alfonso Hoyos, llamado en su época consejero espiritual del Centro Democratico, y de la campaña, para la época de la candidatura presidencial de Oscar Iván Zuluaga.
Pese a la alegría de muchos, entre quienes me encuentro, por saber que efectivamente la justicia reconoció tardíamente lo que la sociedad sabía, sobre la honestidad y honorabilidad de este hombre público, lleno de títulos y condiciones morales, para habérsele atribuido la expresión de “consejero espiritual”, de un partido y de una campaña presidencial.

Desafortunadamente, esa peste inmoral que perturbó nuestras instituciones durante su periplo por la Fiscalía General de la Nacion, en contubernio con ese gobierno que muchos llaman “maldito”, fueron los autores intelectuales de todas las maniobras y montajes fraudulentos, para evitar que Oscar Iván Zuluaga llegara al solio de los presidentes, y utilizaron el nombre de Luis Alfonso Hoyos, con el cuento de haber infiltrado lo que posteriormente se descubrió, esa el lavado de activos mas vulgar de la historia de Colombia; la paz de Santos y Timochenko.

En ultimas, vergüenza judicial y una catástrofe moral sobre el fiscal de la época.

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