miércoles, 01 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-08-12 12:43

CUAL INDEPENDENCIA Y AUTONOMIA JUDICIAL

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 12 de 2020

Por Luis Humberto Tovar Trujillo

Es la expresión, cierta, pero nada creíble, que invocan las altas cortes en sus desafortunadas decisiones, y respaldadas por los políticos patrocinadores de la actual desgracia judicial, cuyas actuaciones pasadas y recientes, dejan entrever el itinerario criminal de ellas, así nos duela decirlo ante tanta evidencia, que ha llegado a los límites insospechados de causar un atentado a nuestras instituciones y a la sociedad misma, soporte de ellas.

Es desgraciado decirlo, pero desafortunadamente algunos huilenses, han sido protagonistas de primer orden de este desastre.

Lo han recordado por estos días quienes han tratado de hacer historia de las desafortunadas actuaciones de los protagonistas, desde la época de los inicios de la persecución contra el uribismo siendo presidente el hoy senador Uribe, sencillamente porque quisieron vengarse de este, por las denuncias hechas por miembros de su gobierno, por haber encontrado que en las altas cortes existía un contubernio morboso y detestable con la mafia del narcotráfico y, grandes protagonismos con socios de paramilitares que investigaban en esa época.

Tuvo que ser la DEA, organismo de los Estados Unidos, quienes descubrieron posteriormente otro escenario de podredumbre de esas cortes, diciendo con nombres propios los protagonistas de esas investigaciones. Volaron visas en esa época.

Esos descubrimientos hacen relacion de la aparición del llamado Cartel de la Toga I, porque por las ultimas informaciones, producidas por un expresidente de la Corte, privado de la libertad de hace rato, ha querido denunciar la versión II de ese Cartel.

Que hoy nos estemos refiriendo de que, en las altas cortes existan carteles de venta de sentencias y autos, de providencias en general, hasta en dólares, es de lo mas repugnante que le puede pasar a un pais.

Que se haya corrompido la rama judicial en sus escenarios superiores, legitima, desde luego, la podredumbre de otros sectores de la administración de justicia, con algunas excepciones importantes obvio, pero es la inviabilidad de un pais, porque la justicia es el eje central del éxito de una sociedad organizada como estado.

Da verdadero asco, la pestilencia judicial, y es más notoria la putrefacción, cuando se expide una providencia manifiestamente contraria a la equidad como medida de esa justicia recta.

Existe un itinerario delincuencial que se cumple a diario, la sociedad está indignada menos los amigos del delito, por ese contubernio; además apoyados por una clase política practicante de esos mismos hábitos; corrupción y delito, creyendo que, invocando a voz en cuello, pero con mal aliento, la autonomía e independencia de la rama, se les cumple con los estándares de respeto, a la autonomía e independencia de ella. Se perdió la confianza legitima en la justicia.

Si es que todavía les queda un saldo de dignidad que, tanto invocan para la justicia, deberían renunciar colectivamente todas las altas cortes, como cuota inicial de la sanidad de ella.

¿Puede haber independencia, cuando hay dependencia evidente del delito?