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Opinión/ Creado el: 2019-09-04 02:31 - Última actualización: 2019-09-04 02:33

CRÓNICA DE UN RETORNO ANUNCIADO

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 04 de 2019

Luis Humberto Tovar Trujillo

 

Todo se sabía; fue la gran premonición de Uribe, cuando se tomó la decisión del famoso acuerdo de paz. No hubo necesidad de que el gobierno Duque se metiera en ese embeleco de volver trizas el acuerdo Habanero, porque los mismos protagonistas y coautores de semejante despropósito de la entrega del país, se encargarían de ello.

Todas las maldiciones que corrieron en contra de Fernando Londoño, autor y protagonista de esa célebre expresión, la historia se ha encargado de hacer realidad algo que en principio pareció una herejía.

Todas las premoniciones y anuncios que se dijeron durante la campaña del NO, hoy cobran validez, y como dijeran los grandes gobernantes del mundo, simplemente “se anticiparon como grandes ideólogos, a predecir las consecuencias catastróficas”, de estas aberraciones en particular.

La historia de nuestro país, está llena de eventos donde negociar con el narcotráfico y el terrorismo, incluso existen antecedentes de intentos fallidos, por la ausencia total del principio de la buena fe en esas conversaciones.

Costó un montaje institucional de la fiscalía general de la Nación liderado desde la presidencia de la época, en el sentido de hacer montajes atracando una candidatura presidencial, la de Oscar Iván Zuluaga y Luis Alfonso Hoyos, los destruyeron moral y políticamente, a cambio de un acuerdo de nada, simplemente la entrega de las instituciones al delito.

Hoy solo es exitoso quien comulgue con la delincuencia en todos sus órdenes, tenemos todas las instituciones captadas por el narcoterrorismo, por fortuna este país ya está probado suficientemente, de cómo salir de los momentos aciagos, donde su desgracia pareciera arruinar las instituciones.

El valor y la contundencia en las convicciones de los colombianos, harán posible el retorno a la normalidad, pero sin ambigüedades, y solo con la firmeza de entender que aniquilando al delito y al delincuente, sin contemplaciones, podremos superar esta hora de horror que se inventaron los defraudadores de la paz, donde la convirtieron de un derecho fundamental a la prostituta moderna de Colombia.

Por fortuna la historia reciente de nuestro país, da cuenta apresurada de las falsedades y montajes a que acudieron los dirigentes de la época, en contubernio con algunos medios de comunicación hambrientos y sedientos de dinero del delito, quienes cohonestaron, dándole apariencia honesta a su actuar, protegiendo al garitero del Estado y su gobierno, para obtener un lucro maldito, a costa de su obligación de ser la sal dentro de la podredumbre institucional.

Aún quedan rezagos de esa entrega moral al delito y al delincuente.

 


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