Crisis de la educación primera parte
Por: María del Carmen Jiménez
Los problemas educativos se hacen cada vez más agudos. Varias causas los originan. En este artículo me referiré a algunos y enunciaré otros que desarrollaré en una próxima columna.
La poca corresponsabilidad de la familia con la escuela y la falta de interacción de la escuela con el mundo de la familia. Es sabido por todos que la relación familia- escuela es fundamental para contribuir con el desarrollo integral de niños y niñas. Nadie debe poner en duda que la educación es una tarea compartida entre padres y educadores, de ahí la importancia de abrir canales comunicativos entre la institución educativa y los hogares, porque a través de la acción conjunta y coordinada es como se contribuye con el desarrollo social, intelectual y emocional de los estudiantes. Existen hoy diversos tipos de familia, ante la ruptura de la tradicional que conocimos. Con todas ellas hay que relacionarse e interactuar.
La función de la escuela es enseñar a los muchachos cómo es el mundo, y no instruirles solo en el arte de vivir en un mundo viejo para ellos. Hay que prepararlos para renovar o transformar el mundo que compartimos. Hay que formarlos para que aprendan a enfrentar las dificultades de la vida diaria y no congraciarse con la ley del menor esfuerzo, prepararlos para que construyan su proyecto de vida y el correcto manejo de sus emociones, enseñarles a problematizar la realidad y a encontrar sus propias soluciones, enseñarles el uso creativo del tiempo libre, a desarrollar sus competencias comunicativas que le permitan aprender a hacer lecturas críticas a los diversos medios y redes sociales , que aprendan a disentir , analizar, sacar sus propias enseñanzas.
Es importante que la escuela se encamine por la senda de los aprendizajes significativos que tienen que ver, con la necesidad de que los jóvenes sean capaces de aplicar lo aprendido en la solución de problemas de la vida diaria y a construir su proyecto de vida. La enseñanza en este contexto debe ser dinámica que revalúe los métodos tradicionales. Los maestros pueden ser investigadores cotidianos y así motivar a investigar sobre temas y problemas que afecten a los estudiantes, su entorno, su territorio.
Reconozco los esfuerzos de muchos docentes innovadores y comprometidos con la noble misión de educar, que persisten en la transformación de sus escuelas, que implementan una pedagogía reflexiva y proactiva, que defienden la autonomía escolar definida en la ley general de educación frente a las pretensiones reiteradas del gobierno nacional de impedirla. Igualmente hay que precisar que los maestros y las Instituciones educativas se han enfrentado a unos programas, lineamientos curriculares y directrices del Ministerio de Educación que en nada contribuyen a la implementación de una educación de calidad y transformadora . Decretos como el de la promoción automática que rigió por décadas generó mediocridad y deterioro de la educación pública, fue permisiva y atrofió la capacidad de esfuerzo de los estudiantes. Las competencias básicas o saberes mínimos que se imponen homogenizan e instrumentalizan la educación.
Situaciones conflictivas se viven actualmente en las IE. Son entornos inseguros, permeados por el consumo de alucinógenos, la intimidación escolar, el bajo interés educativo, la pérdida de autoridad del maestro, el déficit presupuestal entre otros, temas sobre las cuales nos referiremos posteriormente.
