Covid-19, terrorismo y miseria
Por Amadeo González Triviño
No debemos alarmarnos por los hechos que se han desbordado en los últimos días, relacionados con nuestro titular, por cuanto, todos se entrelazan de una manera contundente y muestran una realidad en la cual, el único responsable es el gobierno de turno y los otros que nos han antecedido por ausencia en la formulación del cumplimiento de los postulados constitucionales y legales vigentes, con la complicidad incluso, de una Administración de Justicia, decadente y solapadamente cómplice de todo este proceso.
La pandemia ha desnudado el sistema de salud, el mercantilismo, la corrupción y las formas politizadas como se ha querido manejar toda una vida la Seguridad Social y la Salud de los colombianos, siguen siendo foco principal del enriquecimiento de unos pocos y la ausencia total de infraestructura sanitaria. Por otro lado, se está mostrando resultados alarmantes en las cifras diarias de personas afectadas con el virus y las consecuentes muertes que se presentan a diario, dejando de anunciar las otras muertes que se producen por negligencia y falta de atención a los pacientes y los entes de control nada dicen sobre ello.
No es gratuito este razonamiento si se revisan nuestros reclamos anteriores, siempre predicamos ese manejo irregular en la política del Gobierno Nacional para enfrentar esta epidemia, siempre buscó fue su imagen y la pantomima de una función social que nunca ha tenido y en su conjunto, fue cómplice de los malos manejos en dicho proceso, como quiera que inicialmente las pruebas no superaban las cuatro o cinco mil diarias, en tanto que últimamente se advierte que se están realizando entre doce y quince mil por día, lo que consecuencialmente aumenta el número de resultados positivos y la suma de todos ellos, se van contrastando con un tratamiento mal llevado que ha de terminar muy mal. Es decir: el Gobierno se preocupó de fantasear sus políticas sanitarias cuando la realidad era que no tenía la suficiente capacidad de mostrar el verdadero estado de cosas entre la población afectada por este flagelo.
Ahora el mismo gobierno forma una polémica con la FIFA por la calificación que se hace de COLOMBIA, en su condición de aspirante a un Mundial de Fútbol Femenino, y todo por cuanto el principal punto de advertencia es la presencia paulatina de un proceso terrorista que se vive en las entrañas de nuestra sociedad, aunado a la ausencia de políticas sanitarias para eventuales urgencias o necesidades que se presenten en desarrollo del mismo. Todo ello es cierto. Pero el gobierno ahora sí, hace alarde de haberse firmado un proceso de paz, de que la principal guerrilla entregó sus armas y que estamos viviendo en un paraíso. Qué falsedad, que forma de encarar una realidad, cuando en todo momento se han desconocido los acuerdos de la Habana, se ha entorpecido todo el proceso que tiene que ver con el apoyo a los reinsertados y especialmente que es igual el terrorismo el que se esta viviendo cuando la muerte de lideres sociales y defensores de los derechos humanos y defensores del medio ambiente, crecen en forma alarmante con un abandono y una desidia que busca a todo momento, desconocer la realidad y ocultar este proceso de exterminio como el que vivió en su momento la Unión Patriótica y muchos líderes sociales, estudiantiles y obreros, entre otros. El terrorismo de Estado, no es solo el que sus militares o sus agentes realizan en un determinado momento, sino el que resulta de ese proceso de abandono de las comunidades y de silenciamiento en la forma como no avanzan los procesos judiciales, desde la Fiscalía y en los mismos entes judiciales encargados de ello, por ausencia de políticas criminales coherentes y fundadas para regresar a ese espacio desconocido de paz y de esperanzas que hemos perdido.
Ante esta realidad, ante este panorama y la forma como la miseria y la pobreza, exigen y demandan la urgencia de muchos colombianos de salir a las calles a buscar el pan diario, mientras los recursos del Estado, son entregados a políticos y comediantes de la corruptela política que nos regenta, es cuando tenemos que levantar nuestra voz de protesta, es cuando tenemos que decir que no podemos quedarnos callados ante el tratamiento que se viene dando a la población y la forma como se quiere enrostrar las falencias y los errores acomodados de nuestros gobernantes a la expansión de la pandemia y al crecimiento aberrante de la miseria, como viene sucediendo en estos momentos. Y pensar que este gobierno social busca con la hipoteca inversa apoyar en forma cómplice a sus principales aliados de la Banca y generar un abandono total de sus habitantes mayores, como parte de una estrategia terrorista de contenido social, que ahora quiere ocultar al mundo entero, es la pobreza y la miseria, la gran damnificada de todo este proceso.
