Covid-19 en promoción
Carlos Eduardo Trujillo González
Demostrado quedo, que la indisciplina y la falta de conciencia ciudadana no tiene límites, sin lugar a dudas y con contadas excepciones de buen comportamiento el pasado 19 de junio muchos colombianos salieron como locos detrás de un buen “descuento” los que en muchos casos fue puro cuento, muchos llevaban más de dos meses de cuido en sus casa junto a sus familias y lo arriesgaron todo por comprar otro televisor o tal vez, renovar el equipo de sonido; según registros en los más de cinco billones de pesos que validaron las compras electrónicas en un gran volumen con tarjeta de crédito fueron electrodomésticos.
Para destacar, de la canasta familiar los alimentos y otros artículos básicos necesarios que también en su mayoría tienen IVA no fueron los más comprados durante la jornada, lo que queda demostrado es que la mayoría de los colombianos a un no saben que es prioridad y que en muchos casos habrían ocupado su capacidad crediticia e incluso gastado sus reservas familiares en cosas inanes, improductivas, innecesarias de absoluto consumo despiadado sin pensar que esto de la pandemia va para largo y que a pesar que los gobiernos hagan todo lo que crean que deban hacer, el virus estará ahí para contagiar, dañar, desestabilizar y hasta matar. ¡Aún no hay vacuna!
En realidad los beneficiados fueron las grandes cadenas, que en su mayoría cuentan con fundaciones para cruzar impuestos con donaciones, muchas de las cuales son las que peso a peso, moneda a moneda, recaudan a incautos en los puntos de pago, pero que el pasado 19 tuvieron la oportunidad de salir de mercancías de referencias 2019 y con precios 2020 donde además de vender la mercancía que ha sido su negocio, pues también ha sido la financiación a través de sus tarjetas donde generan el mayor beneficio, la banca que poco o nada solidaria ha sido con el país en este difícil momento, también se benefició, en cambio el comercio formal, pequeño y mediano que por sus mismas condiciones aun no se pueden levantar después de tan duro momento y no cuentan con infraestructura para ventas en línea, pagos electrónicos o grandes inventarios, pues ellos de nada se beneficiaron.
Pasado 15 días sabremos realmente cual fue la consecuencia o daño directo y colateral de este desorden en un día de inconciencia, irresponsabilidad, improvisación, irracionalidad de un país que se deja manejar por el consumismo desmedido, propiciado y acolitado por el ir y venir de decisiones gubernamentales que a veces son centralizadas y otras descentralizadas dependiendo de las mismas competencias constitucionales que hoy se pelean en el ejercicio del poder y tal vez de sus propias conveniencias.
Me preocupa que junto a las consecuencias que nos haya podido dejar al día sin IVA y los anunciados posibles eventos que en voz baja promocionan y pretenden realizar en torno a la celebración del San Juan y San Pedro sea el caldo de cultivo de la aceleración del pico endémico que ya ha anunciado el mismo gobierno. “aunque aún falte mucho para estar preparados”
Que este año, San Juan y San Pedro, sea celebrado sin tanta emoción; para que el próximo año no estén celebrando con misa el día de la cremación…
