viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-07-08 02:16

Corrupción justicia e impunidad

Escrito por: Amadeo González Triviño
 | julio 08 de 2017

El Fiscal General de la Nación, ha sostenido que el Sistema Penal Acusatorio está a punto de colapsar. Consideramos por el contrario y así lo hemos sostenido desde el año 2004, que el sistema penal acusatorio en Colombia, nació muerto. Es hoy por hoy, la principal causa de impunidad y la fuente suprema de todas las formas de corrupción que se dan en el interior de la política criminal, empezando por la Fiscalía General de la Nación, como se logra desentrañar en su interior y en el día a día de este aberrante sistema democrático.
Sistema democrático solo en el papel, que es utilizado en forma sarcástica por todos los funcionarios públicos, desde el Presidente de la República, hasta el más perdido funcionario público de la provincia, y detrás del cual todo lo que se esconde es la politiquería, el nepotismo, el abuso del poder. En síntesis, es la suma de todos los males de esa burocracia burlesca entronizada en el poder. Donde no llegan los más capaces, sino los que se requieren para perpetuar ésta forma de gobernar.
A lo largo de lo que se pensó que era la puerta de entrada a un nuevo esquema social, político y humano, la Constitución del 91, vino a consolidar todos los vicios de la clase política tradicional y de contera a perfeccionar la esencia del andamiaje del poder, en el cual, la cosa pública es patrimonio de los funcionarios públicos que la manejan a su antojo, con el patrocinio de los entes de control en todos sus niveles. Por eso, ha sido manipulada y se han gestado todas las reformas posibles, hasta convertirla en un esqueleto del cual cuelgan todas las reformas posibles para el aprovechamiento de la clase política tradicional y de los emporios económicos que la sostienen.
Y la Justicia en Colombia, ha terminado por ser el epicentro sismológico desde donde se irradian todas las consecuencias de lo nefasto y doloroso que se esconde en la tradición política, social y humana de los colombianos. Es la Administración de Justicia ese lugar en el que se escudan todos los delincuentes, aquellos conocidos y aquellos por conocer y los que no lo son también, para bajo el presupuesto de la presunción de inocencia, patrocinar y beneficiar todas las formas de corrupción que se descubren y se silencian en el diario y permanente asalto a los recursos del Estado.
En tanto, los colombianos silenciosos, se aproximan a repetir su ciclo histórico, concurrir de elección en elección, beneficiando y eligiendo a los mismos políticos, para que esto no cambie, para que todo siga en las mismas manos y sin una posibilidad mínima, nada se transforme, nada se ofrezca dentro de las múltiples manifestaciones políticas que se nos ofrecen.
Y si no cambia la clase política, qué ha de esperarse de una reforma judicial o de los entes de control, en las peores manos de la historia de la humanidad y quienes se han encargado de hacernos perder ese moderado optimismo que pusimos de presente en algún momento, cuando nos equivocamos en hablar por algunos de ellos. La historia no puede repetirse. Y el pueblo no puede seguir equivocándose.

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