jueves, 02 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-03-28 02:48

Corrupción como epidemia

Escrito por: Amadeo González Triviño
 | marzo 28 de 2020

La corrupción sigue a flote de piel, y en medio de la epidemia más grande que se registra en este siglo con una cifra que ronda los veinte mil muertos, algunos países del mundo, como le ha sucedido a España, no se salvan de los inescrupulosos y de la falta de sindéresis de los gobernantes en el momento de hacer las inversiones para la búsqueda de la solución de este gran mal.

Una denuncia de la que nos enteramos en las últimas horas tiene que ver con el escándalo de graves consecuencias políticas que se cierne sobre el gobierno español y que esperamos los países latinoamericanos no vayamos a ser víctimas de estos procedimientos macabros, tiene que ver con la compra de cerca de un millón de pruebas o test para detectar el virus, los cuales han terminado siendo piratas.

Sin lugar a dudas, el principal proceso de identificación del virus, es la base esencial de su tratamiento, y en esto, estamos fallando todos, por cuanto hemos pensado siempre en el acuartelamiento, cuando la epidemia ya está regada, pero cuando no sabemos quién o quiénes son los portadores de dicho proceso de contaminación que crece en forma exponencial y se siga difundiendo y esparciendo entre nuestras comunidades.

La información me invita a reflexionar en esta oportunidad y tiene que ver con el hecho del anuncio de que “los tests de detección rápida del coronavirus que ha comprado el Ministerio de Sanidad del Gobierno español y que ha comenzado a repartir entre las autonomías no son válidos, y además se compraron a una empresa sin licencia, no recomendada por su propio país, China. Estas pruebas tienen una sensibilidad de apenas el 30%, cuando deberían superar el 80%.”

Se ha advertido entonces por la embajada de China en España que la empresa con la que se negoció, ni siquiera tiene licencia. Sin embargo, los delincuentes transnacionales que están detrás del comercio y que solo tienen intereses económicos para sus propios capitales, han llegado al extremo de abusar de una situación tan grave y difícil, como la que se vive en el pueblo español, al igual que Italia, Estados Unidos y más de 180 países en el mundo.

Conocer y saber la existencia de los afectados es parte de las prioridades, máxime que todos sabemos que aquí en Colombia, los procesos y las dificultades para la realización de un examen que pueda establecer el número de infectados, es casi que un sueño, por cuanto, como se ha dicho desde un principio, se advierte incluso que en el comercio no se consiguen los reactivos y no es fácil y económico dicho proceso.

Por lo visto, como dicen los pastores y muchos creyentes cristianos y católicos, la única esperanza es la fe y la posibilidad de que se haga el milagro y muchos no resultemos afectados por este virus en medio de la paranoia y la improvisación con la que, gracias al miedo, a los temores y a la desinformación, se viene manejando y propiciando fenómenos que esperamos no se repitan y que todos conocemos con las ayudas humanitarias: no caer en manos de la corrupción reinante en Colombia.

Conservamos allá en el prurito más transparente de nuestros sueños, que lo que exponía en la noche del miércoles el señor Ministro de Salud, sobre la posibilidad de que las mismas E.P.S., empiecen a realizar o tomar las muestras de los pacientes o potenciales enfermos de éste virus, se haga realidad, de lo cual dudamos mucho, por los problemas internos que se viven en el manejo de la salud pública en Colombia, y que en la negociación de dichos procesos para tales actividades, no terminen comprando a las empresas fantasmas o test piratas como le ha sucedido a España.