Controvertido regreso a clases
Mientras se mantenga creciente la expansión de contagios del Covid-19 en el país, será muy difícil que se cristalice el anuncio del gobierno nacional de autorizar el regreso a clases de niños, que se encuentran confinados desde hace más de 100 días en sus hogares. Si sigue la pandemia, la educación en Colombia no podrá funcionar como lo hacía antes de la llegada del coronavirus.
Esta decisión de la reapertura de los colegios y escuelas se ha convertido en una verdadera caldera ardiente por la característica de esta decisión gubernamental por su alta complejidad que se debe adoptar a partir del primero de agosto en medio de esta pandemia, que tiene amenazada la supervivencia no solo de los colombianos, sino de todos los habitantes del planeta, donde se presentan condiciones similares.
En Colombia, todos los niños, niñas y los adolescentes han sido, junto con los mayores de 70 años, un grupo etario con muchas restricciones, ya que su protección contra el coronavirus debe ser la máxima prioridad para el Estado. Y es que, si bien la pandemia ha transformado la vida de la mayoría de las personas, hay oficios en los que el cambio ha sido más drástico y con más proyección hacia el futuro. Así ocurre con la docencia. Es decir, con estudiantes en salones, laboratorios o cualquiera sea el espacio, uno cerca de otro, pero también con entornos informales de socialización como las cafeterías o los pasillos de los centros educativos.
Para los docentes y padres de familia, se les ha convertido en una verdadera tormenta por la forma abrupta e inesperada como cambiaron los estilos para educar a sus estudiantes e hijos. Este oficio se vio cara a cara con un cambio de colosales dimensiones que bien merece el calificativo de brutal. Tempestad que ya se siente y cuyos efectos negativos se perciben ya a todo nivel.
Ahora, Es una tarea, particularmente difícil en un país en el que más del 50% de las familias no cuentan con un computador ni con acceso a internet en sus casas. La cifra para la totalidad de alumnos de los colegios públicos aumenta a 67 por ciento. En zonas rurales, por su parte, la cobertura de las redes de 4G, fundamentales para la educación virtual, no alcanza el 10 por ciento del territorio, mientras que, solo un nueve por ciento de los alumnos cuentan con un dispositivo en sus casas que les permita conectarse con esta alternativa de pedagogía. El retorno a las clases presenciales debe ser el producto de un consenso entre todos los actores de la comunidad educativa, en especial los padres de familia.
