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Opinión/ Creado el: 2018-01-15 01:11 - Última actualización: 2018-01-15 01:12

Control a los lavaderos de carros

Escrito por: Luis Alfonso Albarracín Palomino
 | enero 15 de 2018

alfonso519@gmail.com

En la ciudad de Neiva, funcionan más de cuarenta lavaderos de autos y motocicletas que prestan dichos servicios, los cuales deben cumplir con todas las medidas ambientales exigidas por las autoridades. Afortunadamente el agua utilizada no proviene del acueducto municipal. Utilizan aljibes de más de 15 metros de profundidad en muchas ocasiones, para bombear el agua a presión hasta la superficie, la cual es utilizada sin control alguno para el lavado de vehículos. Inclusive en épocas de racionamiento, somos espectadores de la única fuente para que las familias acudan a proveerse del vital líquido. Pero hay un rechazo generalizado por el desperdicio del agua, así el subsuelo de Neiva tenga importantes corrientes de aguas subterráneas, por parte de los trabajadores que desarrollan dicha labor.

Pero las comunidades de algunos sectores de la ciudad se oponen, porque algunos establecimientos no cumplen con todos los requisitos que exige la normatividad ambiental existente. La CAM no ejerce el estricto control para el funcionamiento de esta actividad. Todos deben tener vigentes, las licencias de vertimientos de aguas, permisos para la concesión de aguas subterráneas, permisos para el manejo de residuos de carácter tóxico y de basuras. Además, no poseen la infraestructura física adecuada y necesaria que sirvan como trampas de grasas y aceites de los vehículos, al igual de los permisos de uso del suelo otorgados por la administración municipal de Neiva (Distribución física espacial en el POT de Neiva). En muchas ocasiones se utiliza el espacio público (andenes, vías públicas), inclusive las bahías de estacionamiento de algunas entidades del sector Público (por ejemplo, de la CAM). Igualmente carecen de los planes de contingencia para atender cualquier emergencia que se llegase a presentar.

Las comunidades del barrio Falla Bernal, me han hecho llegar algunos documentos que reflejan el inconformismo de sus residentes, sobre el caso especial que se presenta en el lavadero que funciona enseguida de la CAM, por los continuos olores nauseabundos, falta de desagües que ocasionan el riego incontrolado de aguas sobre la vía, ruidos estridentes ocasionado por los altos niveles de decibeles de la música que colocan, enfrentamientos con algunos vecinos del sector y sus empleados y el vertimiento de aguas residuales y material inorgánico en la zona. Este es un claro ejemplo de la falta de control, de las autoridades municipales y ambientales, que deben ser subsanados para que el funcionamiento de estos establecimientos, cumplan con todas las condiciones reglamentarias para tal efecto. No se trata de estar en desacuerdo con los mismos. Ellos cumplen una importante labor social para todos los propietarios de vehículos y motocicletas en la ciudad. Deben articular sus pretensiones de servicios con el bienestar de las comunidades que residen en el área de influencia del mismo y deben racionar el uso del agua para tal efecto.


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