Contrato sindical, la triste realidad
Eliana, la protagonista de esta historia es enfermera de profesión y por convicción, desde hace unos seis años había venido laborando en la E.S.E de un municipio lejano como jefe de piso.
Sus jornadas, como las de cualquier persona que trabaja en un hospital, eran arduas, extenuantes, con pocas horas de sueño y mucho trabajo por delante.
Aproximadamente hace unos dos años, a Eliana le diagnosticaron cáncer de seno, y como consecuencia de esta penosa enfermedad, tuvo que ser sometida a una operación de extracción de mamas. Fueron momentos difíciles, más para una mujer que era madre lactante para la fecha.
A raíz de esta situación, la Junta de calificación de invalidez regional, estableció que Eliana tenía una perdida de capacidad laboral superior al 50%, por lo que podría en principio tener derecho a una pensión de invalidez, un aliciente, pensó ella.
Sin embargo, ese pequeño triunfo se vio opacado por la noticia que le daba su fondo de pensiones, la agremiación sindical a la que estaba afiliada y bajo la cual había estado vinculada a la E.S.E, había hecho aportes a pensión como si fuera contratista, lo que palabras más palabras menos significa que su mesada pensional, estaría muy por debajo de lo percibido como salario.
Nada mas desalentador para una sobreviviente de cáncer, que encontrarse con este triste panorama, aún así, la agremiación sindical se defiende, y dice que eso fue lo que pactaron, y además, que entre la agremiación y sus afiliados no existe ninguna relación laboral, enrostrando el decreto 1429 de 2010 , y el supuesto plano de igualdad que existe entre la agremiación y sus afiliados.
Cómico, curioso y hasta contradictorio resulta que esta figura de las Agremiaciones sindicales, abunden en el mercado de prestación de servicios de la salud, dónde no solo hay enfermeros si no médicos, paramédicos, instrumentadores etc, que además de no devengar ningún tipo de prestación social, trabajan horas extras, dominicales y festivos, sin ningún tipo de recargo.
Cualquiera diría que este tipo de vinculaciones son propias de un patrono capitalista salvaje, pero no, las realizan organizaciones que se encargan de luchar por los derechos de los trabajadores, aún cuando este tipo de figura no es más que una forma de tercerización laboral sin las garantías propias de un contrato de trabajo.
Ojalá que esos líderes sindicales miembros de estas agremiaciones, que suelen salir a marchar por los derechos laborales y a gritar arengas en contra del gobierno de un conocido ex presidente, tengan un poco de vergüenza y actúen con coherencia. No se puede torcer de manera macabra una norma que les beneficia, de un gobierno que detestaron, en detrimento de sus agremiados que como Eliana, este diciembre no recibirán una prima de navidad, como manda la ley.
