sábado, 04 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2018-11-02 01:22

¿Constituyente o referendo?

Escrito por: Ernesto Cardoso Camacho
 | noviembre 02 de 2018

Las expectativas generadas con la elección del presidente Duque están empezando a desvanecerse si se mira con cuidado lo que viene ocurriendo en el Congreso.

La composición de las bancadas entre gobiernistas, independientes y de oposición ha generado una evidente dificultad para que las indispensables reformas institucionales sobre los sistemas judicial y político electoral puedan llegar a ser consensuadas y aprobadas, siendo sin duda alguna las que con mayor urgencia reclama la nación.

La ambigüedad de los independientes se está convirtiendo en formula de chantaje tal como acaba de ocurrir con el nombramiento de la esposa del expresidente Gaviria. El apoyo fraccionado de la U y de algunos miembros de CR tiene bloqueadas las mayorías del gobierno en la Comisión Primera del Senado, donde se tramitan las reformas constitucionales o actos legislativos y las leyes estatutarias.

Para complicar este escenario, con la acertada decisión de no prorrogar los actuales períodos de gobernadores y alcaldes, se inicia la batalla electoral por el poder territorial que constituye la avanzada de lo que serán las próximas elecciones nacionales. Ya podremos imaginarnos la calidad clientelista de los acuerdos y coaliciones entre los independientes y de oposición para consolidar las mayorías que detentan en las regiones, a fin de evitar el crecimiento del partido de gobierno que solamente tiene una gobernación y no más del 5% de alcaldías.

Tal realidad política y electoral, es decir, la inestabilidad de las mayorías de las bancadas gobiernistas en el Congreso y el mapa político electoral de las regiones; podrían obligar al CD, a los conservadores y a los sectores afines de la U; a pactar coaliciones regionales con los independientes CR y PL, hecho político que al concretarse, mejoraría la situación del partido del Presidente Duque pero a costa de burocracia y clientelismo.

En consecuencia, en cualquiera de los dos escenarios mencionados, la fragilidad del partido de gobierno sería evidente y ello podría conducirlo a definir si opta por mantener el sistema vigente de gobernar con clientelismo; o de honrar las promesas electorales de combatir la corrupción y de sacar adelante las reformas estructurales sobre la justicia, la política y la equidad social.

Colocados en éstas eventuales circunstancias, los colombianos deberíamos exigirle al presidente, a su partido CD, a sus aliados en el Congreso y a las diferentes fuerzas sociales que reclaman los cambios estructurales inaplazables; optar por decisiones radicales que superen las resistencias clientelistas que han conducido al país al estado de postración económica, social y moral que hoy padece; convocando a la realización de mecanismos constitucionales de democracia de participación como Constituyente o Referendo Aprobatorio.

Desde luego cualquiera de tales mecanismos tendría que pasar por el Congreso, pero con una fuerte presión ciudadana acompañada por las fuerzas políticas que apoyaron la propuesta del Presidente Duque, y con su propio liderazgo; los congresistas quedarían colocados contra la pared ante la enorme fuerza ciudadana que con certeza se consolidaría alrededor de tal iniciativa ciudadana.

Quienes han afirmado que dichos mecanismos, sobretodo el de la Constituyente, es un “ salto al vacío “, son precisamente quienes han acumulado privilegios y favorecimiento de sus particulares intereses. Otros que con recelo afirman que sería una jugada de los uribistas para permitir el regreso a la presidencia de Uribe, eliminándose la prohibición de la reelección, solo piensan en sus intereses políticos personales y de su manifiesta animadversión hacia el expresidente, desconociendo la dramática realidad económica, social y moral que hacen ineludible el uso de tales mecanismos de democracia directa.


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