Consistencia ambiental (I)
Falta ver qué más sucede mientras sale publicada esta columna pero ha quedado patente que se mantienen las dicotomías entre lo que el sector minero-energético trabaja y, hace el de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible. Por: Álvaro Hernando Cardona González
La semana pasada hubo alboroto duro en materia ambiental. Primero seguía la controversia por el recorte de presupuesto ambiental en prácticamente dos tercios para el 2018. Y luego se supo por la Viceministra de Energía, que en conjunto con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible se habían concertado las pautas para sujetar la explotación de petróleo y gas por el controvertido sistema denominado de fracking que se hace en los denominados yacimientos no convencionales.
A raíz de esto, el pasado sábado, el Ministro de Ambiente, Luis Gilberto Murillo, aseguró que "el sector no está completamente listo, por eso estamos formulando un plan a cinco años para fortalecer la capacidad institucional y contar con los estudios necesarios con miras a proteger nuestro recurso hídrico"; con lo cual por supuesto deja en tela de juicio las afirmaciones de Ministerio de Minas y Energía. Luego el domingo el Director de la Agencia Nacional de Hidrocarburos informó que el país está ad-portas de dar autorización a exploraciones nuevas de hidrocarburos, algunas de ellas mar adentro.
Falta ver qué más sucede mientras sale publicada esta columna pero ha quedado patente que se mantienen las dicotomías entre lo que el sector minero-energético trabaja y, hace el de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible.
¿Política pública? Posiblemente estas manifestaciones sean la mejor prueba de que no existe. Pero hay más. Mientras más polarización se introduce en el debate nacional, por cuenta de la política, pasa desapercibida que nuestro territorio es ideal para aprovechar energías renovables pero nada planificado y de largo plazo se hace para lograr suplir las necesidades crecientes de electricidad y gas. De hecho nos han contado que se ha intentado comprar gas al exterior pues nuestras reservas dramáticamente bajan por falta de nuevos descubrimientos, lo que tiene presionado al Ministerio de Minas.
El Ministro de Ambiente entonces propone un Plan de Alistamiento del Sistema Nacional Ambiental a cinco años, que analice los impactos que podría ocasionar el fracking en el país. De pronto es para poner en frío la discusión y “chutarle” la pelota al próximo gobierno ya próximo.
Por lo corto de este espacio, nos toca dejar parte de los comentarios para la próxima semana, pero es necesario cerrar este diciendo: evidentemente es mejor conservar el agua que conservar recursos naturales no renovables energéticos; mucho más cuando tenemos cómo suplirlos. La cuestión es: ¿tenemos un plan para conservar aguas superficiales y subterráneas efectivo? ¿Tenemos y venimos desarrollando un plan para sustituir nuestras fuentes de energía?
