Consejo de seguridad de la ONU
La comunidad internacional está muy tensa y muy preocupada por la actitud demencial del dictador de la República de Corea del Norte, Kim Jong-Un, quien no ha atendido las prohibiciones sobre el uso de armas nucleares. La escalada termonuclear de este régimen ha generado una de las peores crisis de seguridad en la región en las últimas décadas. Los países que conforman el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas han condenado energéticamente la ejecución de las prácticas de lanzamiento de misiles, como el ocurrido este fin de semana que ha sobrepasado los límites fronterizos del archipiélago Nipón y que cayó en el Pacífico, provocando un terremoto de 6,3 grados en la escala Richter, de acuerdo con la información suministrada por los servicios de meteorología surcoreanos. Hoy será un día crucial para el mundo, porque el pleno de este organismo se reunirá de manera urgente para analizar y tomar las decisiones que permitan contrarrestar las locuras y las actitudes bélicas de este dictador, que ha avivado y radicalizado más los odios en la región. Se buscará aislar más a Pyongyang. Pero lo que más preocupa al mundo es la prueba atómica de la bomba H, que es considerada más potente que las bombas que lanzó Estados Unidos en Hiroshima y Nagasaki durante la segunda guerra mundial y que por fin consiguió el rechazo de sus aliados estratégicos.
Igualmente, esta prueba, ha sido precedida por los dos lanzamientos de misiles balísticos intercontinentales (ICBM), que ubican al territorio estadounidense, al alcance de las armas de este país norcoreano. Este ha sido el sexto ensayo nuclear y el peligro está en que esta bomba, que es considerada el arma más poderosa que existe, puede ser incrustada dentro de un misil balístico que tiene la capacidad de alcanzarlo. Algunos expertos internacionales han manifestado que, con la detonación de tres de ellas, se acabaría el mundo, para dimensionar el poder destructivo que posee. Cuando una bomba H estalla se producen explosiones químicas, nucleares y termonucleares en un lapso infinitesimal. Por supuesto, el sentimiento de zozobra, estupor e indignación de la comunidad internacional es más que justificable. De nada han valido las múltiples sanciones, ni las condenas de la comunidad internacional, ni el hecho de que cada vez el país esté más aislado dentro del contexto internacional. Tampoco, que su más cercano aliado, China, empiece a marcar distancias cansado de la actitud de este gobernante, al interpretar que pone en riesgo la política para la región y deteriora sensiblemente las relaciones con Washington. Ojalá se pueda lograr el cambio de la mentalidad belicosa de este dirigente esquizofrénico y se pueda a través de un esfuerzo diplomático, lograr consensos entre estas naciones, para evitar una confrontación nuclear innecesaria, que evitaría la muerte de millones de personas y la destrucción material de grandes ciudades.
