Congreso virtual
Por Carlos Eduardo Trujillo González
Por estos días se discute la modificación de la Ley 5ª Reglamento Interno del Congreso, en donde se pretende cambiar la Constitución Política en el sentido de abrir la oportunidad para poder sesionar desde la virtualidad, todo según los ponentes, por los efectos de la pandemia. En la mayoría de los congresos del mundo se viene sesionando casi que de forma normal, lógicamente acogiéndose a los protocolos de bioseguridad que se han establecido para este tipo de eventos.
Es muy diciente que dicha propuesta no haya caído bien entre los colombianos, igual que la falta de austeridad del congreso, de lo que hoy se ocupan los noticieros sobre el incremento salarial para congresistas en tiempos de pandemia.
Son ejemplo, varias dumas departamentales que están sesionando para realizar su trabajo, situación similar con los Concejos Municipales, así como lo ha hecho el comercio, la industria, el mismo sistema de trasporte masivo para el caso del Transmilenio y otros tantos en el país; y demás actividades que con sus cuidados y protocolos, trabajan y prestan servicio, dinamizando la economía y la sociedad en general que tanto lo necesita.
La pregunta que se hacen a gritos los colombianos, es si cualquier ciudadano lo hace en búsqueda de su sustento, de la prestación de un servicio, tal como sucede con el gremio de prestadores de servicios de salud, el comercio organizado, la reactivación de industrias y empresas que proporcionan esperanza en medio de tan grade dificultad, ¿por qué no lo hacen los senadores y representantes?
He sostenido que un congreso virtual solo podrá hacer un control político asintomático y carente del verdadero debate. No cabe duda que aquellos campeones del ausentismo son los principales defensores de la pandémica propuesta.
Las regiones, los departamentos y sus comunidades esperan de quienes dicen representarnos haya también pertenencia, pertinencia, sacrificio, mística y real compromiso con el país.
La virtualidad solo ha servido para “cumplir” tal vez con la formalidad de estar “activos” poder presentar los soportes para la nómina y muchas veces hacer el ridículo tal como ya se ha visto.
En verdad espero que el debate, el control político, la propuesta, la gestión para las regiones, el acompañamiento a los mandatarios seccionales y municipales no pierdan el efecto en este momento que tanto se necesita, de manera especial en la reactivación de proyectos que permitan poner la economía de nuevo a funcionar.
P.D. Por lo de la vacuna, que no se preocupen los colombianos, estamos en manos de Pacho Santos.
