miércoles, 08 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2018-08-25 01:33

Congreso de espaldas al país

Escrito por: Amadeo González Triviño
 | agosto 25 de 2018

Todo parece indicar que la consulta popular contra la corrupción es un completo fracaso. A pesar de que todos los colombianos denunciamos a toda hora y momento la grave crisis moral e institucional que vivimos, seremos incapaces de generar una particularidad con la movilización popular en contra de las prácticas que son elementos primarios de un proceso de pérdida de credibilidad en las instituciones y que hace mucho tiempo nos condenó por completo al abandono.

Los colombianos estamos enseñados a que todo nos lo regalen, nos hemos acostumbrado a vivir con las pequeñas dádivas que nos dan y no hemos luchado nunca por la dignidad, por la honorabilidad, por la recuperación de las instituciones y mucho menos, vamos a luchar en estos momentos en contra de quienes ejercen el poder, de quienes direccionan la contratación pública, de exigir moralidad, justicia e imparcialidad en los procesos de distribución del presupuesto nacional.

Los entes de control, especialmente la CONTRALORIA, hace poco ha venido haciendo alardes de su campaña contra la CORRUPCION, a la cual se le suma la PROCURADURIA y en cierto sentido EL FISCAL GENERAL DE LA NACION, quien hace alardes de una grandilocuencia que parece heredar los momentos mágicos de los cuentachistes de la televisión, para decir que estamos librando una cruzada contra la corrupción por esa forma amarillista como se hacen detenciones y se libran boletas de captura y se participa de un circo que nunca termina la función, y que al poco tiempo terminan siendo parte de un falso positivo judicial.

Pero la CONTRALORIA no muestra resultados, la PROCURADURIA, se queda en la novela rosa y la FISCALIA, prohija la impunidad, y la forma como se burlan todos al unísono de la JUSTICIA en COLOMBIA, y eso es todo lo que tenemos para consolarnos, mientras algunos despistados se dedican a decir que la CONSULTA ANTICORRUPCION no tiene sentido, por cuanto todas las normas que se pretenden direccionar no son posibles, unas por hacer parte de actos legislativos y otras por cuanto ya existen en la ley.

A todos simplemente les queremos recordar que cuando un pueblo, como el pueblo colombiano, grita a los cuatro vientos LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD, como lo hizo en su momento el pueblo francés, no lo hace porque estemos convencidos de lo que significa  o hayamos luchado por obtener y alcanzar cada uno de esos valores, sino que nos limitamos a copiar y difundir esquemas y frases sin saber lo que realmente significan esos preceptos, no olvidemos que, nos hemos acostumbrados a que todo nos lo regalen, que todo nos lo ofrezcan en pequeñas migas, dada nuestra condición de mendicantes ante las afugias de la vida.

Somos prisioneros de nuestra propia desidia. Somos herederos de una pasividad y de un estado de ánimo en el cual, nos oponemos por siempre a todo lo que sea posible, recuperar o luchar por nuestros derechos fundamentales, para abrigar la esperanza que de la noche a la mañana el legislador o el ejecutivo, dispongan de una limosna para saciar nuestras necesidades.

Quieran todos los dioses del averno que en esta ocasión esté equivocado, pero la realidad es otra, y cuando todos los congresistas decidieron apoyar la iniciativa de una consulta popular, lo hicieron no por que estuvieran comprometidos con su causa, sino porque estaban obligados a congraciarse con las formas, pero nunca con el contenido que ella busca, y nadie, ningún partido, se ha colocado la camiseta para advertir la necesidad de su respaldo, con lo cual, nos certifica que sus actitudes son las de siempre, las de un Congreso que está de espaldas a la realidad y que crea distractores para mantenerse en el poder y sostenerse gracias a la ignorancia de sus electores. Por eso, estamos como estamos y seguimos hacia el precipicio final.


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