viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-08-25 02:01

Confusión e incertidumbre

Escrito por: Ernesto Cardoso Camacho
 | agosto 25 de 2017

Estamos viviendo en el mundo y en Colombia sucesos que ocurren en forma vertiginosa generando confusión e incertidumbre.

Los recientes ataques demenciales de los yihadistas islámicos en Barcelona; los brotes nacionalistas y de carácter racial en los Estados Unidos; la tensión geopolítica entre Rusia-Norcorea-China y Norteamerica y la dictadura de Maduro en Venezuela, entre otros, ocupan la atención de los medios internacionales y se difunden masivamente a través de las redes sociales.

En Colombia sigue la novela del Proceso de Paz; la visita del Papa Francisco; la acentuada crisis económica y fiscal, pero sin duda alguna lo más impactante lo constituye el destape de la corruptela política y judicial que amenaza convertirse en un verdadero tsunami.

Sobre el tema de la Paz, conviene decir que las Farc con la complacencia del gobierno, persisten en su actitud de burlarse de la opinión ciudadana pues su más reciente comedia, se relaciona con el listado de bienes que ya la Fiscalía cuestiona públicamente en razón a las ridiculeces allí consignadas. Al respecto, basta con observar el informe periodístico de la Revista Semana publicado en la edición virtual del miércoles anterior.

Tal desfachatez allí denunciada, desmiente el sofisma de que el centro del Acuerdo se fundamenta en las víctimas pues según tal listado, las Farc no tienen conque reparar a sus miles de víctimas.

Por otra parte, confesó el viceministro de Hacienda que los colombianos debemos financiar con nuestros impuestos la actividad política y electoral de las Farc, con la bicoca de algo más de 39 MIL MILLONES DE PESOS durante el 2018 y hasta 232 MIL MILLONES al 2026 pero además, sin que previamente hayan sido juzgados por la JEP.

En relación con el espinoso tema de la corrupción política y judicial es lamentable que en ella aparezca involucrado el Senador Andrade, quien por su condición de Presidente  compromete la dignidad y el legado histórico de la colectividad conservadora.

Entendiendo con claridad que se le debe respetar su derecho a la presunción de inocencia y la garantía del debido proceso, preocupa en alto grado la carga de indicios en su contra revelado por la revista Semana al dedicarle la portada de su edición escrita del pasado sábado.

No obstante, es censurable que dadas tales circunstancias no haya renunciado a la Presidencia del Directorio Nacional, cuando desde hace ya varios meses, además, viene incurriendo en claro conflicto de intereses al promover desde allí la candidatura de su hermana a quien pretende endosarle su curul de senador.

Conviene recordar el episodio reciente de su carta al expresidente Pastrana donde le censuraba duramente su desacuerdo con el proceso de paz, para luego, 20 días después, invitarlo a retomar la jefatura natural de la colectividad azul, en clara contradicción política la cual presagiaba “ la mala hora “ que luego habría de padecer.

Por otra parte, es oportuno mencionar el rumor que se viene conociendo en el sentido que la Corte Constitucional modularía el contenido del Acto Legislativo que pretende incorporar el AF a la Constitución  y mantenerlo durante 12 años, pues de materializarse tal decisión generaría una indudable desazón en el gobierno y las Farc, lo que podría aumentar el grado de confusión e incertidumbre  que se viene palpando en torno a la implementación del AF.

En tal escenario ya es evidente la resistencia con la cual muchos de los congresistas pertenecientes a la coalición de gobierno están manifestando hacia la reforma política, otro elemento estructural del Acuerdo de Paz.

Definitivamente el desgaste del gobierno; la crisis económica y fiscal; la penetración delictiva de los dineros de Odebrecht en la campaña reeleccionista del Presidente; la corrupción política y su estrecha relación con la judicial que se acaba de desvelar; constituyen una fuerte sombra que eclipsa los rayos de la “luminosa” paz, acrecentando la confusión e incertidumbre que se avizora en el horizonte de la patria.


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