Confianza señores de las Farc
Da la impresión de que hay voceros de la Farc que con su altivo comportamiento simplemente le está disparando al propio acuerdo de paz que firmaron el Gobierno y esa organización exguerrillera, mediante el cual pudieron regresar a la vida civil.
Parece que no tuvieran confianza en las instituciones del Estado, se desplazan en campaña política y no dan aviso oportuno a los organismos de seguridad, para que se coordinen los operativos de seguridad y le den tranquilidad población.
Es decir, para que respondan por su vida, qué más quieren.
Y en su lugar esgrimen improbables falsos positivos contra su integridad en un lugar público y ante los ojos de muchas personas, para justificar su desacuerdo por la presencia militar en una zona no veredal ni vedada para las operaciones de registro y control.
He sido un directo defensor del proceso de paz y mis lectores lo saben, por eso me llama la atención el incidente ocurrido en la escuela de la vereda Piedra Marcada, jurisdicción de Vegalarga, compresión municipal de Neiva, en donde estuvo a punto de ocurrir una tragedia.
En el hecho estuvo involucrado el dirigente Ramiro Durán de las Farc, que por esta época desarrolla su proceso político pedagógico en la mencionada zona.
Varios hombres portando armas de fuego y vestidos de civil fueron vistos por moradores del lugar durante una reunión en la escuela pública, lo que llamó la atención de los soldados del Ejército que una vez tuvieron conocimiento llegaron a lugar para imponer el orden como les corresponde.
Al ser requeridas por los efectivos militares las personas armadas, dijeron ser miembros de la Unidad Nacional de Protección, UNP, cuya información fue corroborada más tarde, sin embargo, en el preciso momento solo portaban las armas, sin uniformes ni chalecos con los logos de la UNP, ni los documentos, ni ningún otro distintivo que posteriormente sacaron de un vehículo que tampoco portaba avisos alusivos a esa entidad.
El Ejército Nacional es la única entidad del Estado que ejerce el orden a nombre de los colombianos en la zona rural, claro está, con los debidos protocolos. Protocolos que también deben cumplir quienes se sometan al imperio de la Constitución y la ley, como lo prometió las Farc una vez firmado el proceso de paz.
No deben inventarse situaciones confusas para justificar acciones u omisiones que no le hacen nada bien a la democracia ni al proceso de consolidación del acuerdo de paz que fortuna se logró para los colombianos.
Esta situación casi origina un lío y una tragedia de proporciones mayores, porque la seguridad y los escoltas de los exguerrilleros andan armados y en algunos casos no cumplen con las formalidades de protección ni usan la indumentaria que los identifique como miembros de la UNP, como en este caso.
¿Si las Farc no tienen confianza en el gobierno ni en las instituciones, para que se acogieron al proceso de paz?, o si están haciendo teatro para llamar la atención les queda muy mal.
Tengo entendido que el dirigente Duran, habría esgrimido que se tejía un falso positivo contra su vida, lo que no es creíble dado que el operativo de los uniformados del Ejercito fue ante numerosas personas y en un lugar público en donde fácilmente la gente podría darse cuenta e identificar a cualquiera que cometa un delito.
Inclusive, El propio comandante del Ejecito el general Alberto Mejía, ha sido un fiel defensor del proceso y en varias oportunidades ha asegurado que 'Con paz garantizaremos seguridad de las Farc hasta con nuestra vida' y alguna vez declaró “Yo soy un hombre de guerra y quiero ser arquitecto de la paz”, como igualmente lo resaltan en el Huila los comandantes de la Novena Brigada Coronel Oscar Armando Rodríguez, y el Batallón Tenerife coronel Jhon Jiménez, acantonados en esta zona.
La donación de 45 millones de dólares de los Emiratos Árabes para el proceso de consolidación de la paz en Colombia y la declaratoria de la Comunidad Europea retirando a las Farc de la lista de terroristas son palabras mayores y dan confianza para seguir creyendo en el proceso. Hay que tener confianza.