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Opinión/ Creado el: 2018-03-19 02:28 - Última actualización: 2018-03-19 02:30

Con claridad meridiana

Escrito por: Jaime Salazar Díaz
 | marzo 19 de 2018

Al oir y ver los primeros  resultados  -cercanos al 95%- de las consultas y  las elecciones de Congreso el pasado domingo 11 de marzo, la mayoría de los colombianos pudimos dormir tranquilos esa misma noche. Ya era claro que la patria no estaba amenazada. Y después, con el necesario y activo devenir de las posibles alianzas para las presidenciales del 27 de mayo, las conclusiones se ven con “claridad meridiana”: la fórmula Duque–Ramírez (o dicho de otra forma Iván-Marta Lucía) entra con fuerza, punteando con más de 6 millones de votos, en esa primera cita. Necesita crecer en mayo a 9 millones,  más 1 voto y con esa mayoría, la mitad más 1, asume la Presidencia el 7 de agosto sin necesidad de una segunda vuelta en junio.

Si   esta se dá porque ningún candidato obtuvo esa mitad más 1, la final  se jugará entre Iván Duque y  Vargas Lleras, quien obtuvo una numerosa bancada parlamentaria hace 8 días con el partido de su inspiración, Cambio Radical, ó, entre Iván Duque y Petro, que obtuvo 3.5 millones de votos en su consulta, asumiendo como suyos los votos de Caicedo de su misma filosofía política.

Las demás alternativas que se veían posibles antes de las elecciones de marzo se desvanecieron en el fragor de la batalla electoral: la de Fajardo por su gran indefinición  sobre los temas fundamentales de la política colombiana y la de Humberto de la Calle porque se le desarmaron los andamios de su campaña, los mismos de Santos, el partido de la U y el liberal, en el barullo de una pelea interna entre figuras de esas colectividades.  Cuál de las dos finales será la más saludable para el país?  Se pensaría que la de Iván Duque –Petro, porque enfrentaría una vez más, ésta sin armas, las tesis radicales que han sacudido al continente latinoamericano por casi cien años.

Pero los colombianos aún no hemos conseguido la madurez democrática necesaria para debatir en forma seria y argumentada las enormes diferencias de las dos filosofías políticas. Terminamos en una pelea de chismes, mentiras y exageraciones que más parecería una pelea familiar de comadres que una ponderada confrontación de tesis. La radicalización de las campañas en Colombia nunca ha sido un buen ejemplo para nosotros y para nuestros vecinos.

La otra opción, Duque-Vargas Lleras parece más probable. Sin embargo quedan sectarismos por apaciguar y acusaciones  viejas y no tan antiguas rencillas que van a salir a flote. La lucidez, juventud,  preparación y experiencia parlamentaria del candidato del Centro Democrático junto con el gran equipo que lo acompaña, comenzando con Marta Lucía, serán la garantía del triunfo.

No quiero terminar esta columna sin obedecer a la tentación de comentar el pobrísimo resultado electoral del partido formado por las Farc: 80.000 voticos en todo el país! A eso se refirió el mismo De la Calle. Y para solucionar esa fuercita el señor Santos nos armó semejante cosa?! A semejantes costos? Ya le decíamos desde el momento en que sorpresivamente lo propuso que ese tema no era de esa manera. Unos barrigones llenos de dinero de la coca en Venezuela no merecían semejante show internacional!


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