Común-unión
La comunión es la capacidad y necesidad que tenemos los seres humanos para encontrar en el otro un aporte recíproco de construcción, apoyo, comprensión y de unión en el amor. Debemos asumirlo en positivo como el afrontamiento que nos permite desarrollarnos en común con base en nuestra mente y corazón. Pero no se trata del aguante diario a todo.
Por eso en el día a día con el otro dedicamos parte de nuestros esfuerzos a solucionar problemas e inconvenientes que surgen de la comunicación y actitudes del destinatario. Es un proceso dual o de doble vía que permite desarrollarnos desde nuestra óptica o mejor en el manejo y control de nuestras pericias, experiencias y argumentos cognitivos y emocionales.
De allí que el afrontamiento es contrario al enfrentamiento o la bravura del otro, al descontrol de las emociones, o a la oposición continua de ideas, o a la radicalización de creencias religiosas. El afrontamiento es la cercanía con el otro.
Debemos asumir constantes actitudes de lucha diaria, pero amorosa, comprometida, generosa y comprensiva. No en vano entendemos la comunión como una palabra que genera acción, que llama a la movilización y no es pasividad e indiferencia. Al contrario, es muy cercana a la fraternidad en la que el yo y el tú se entregan y se donan sin reservas y egoísmos. No asuma posiciones o actitudes de aislamiento, recogimiento y ensimismamiento como si no le interesara o no necesita de los demás.
Lo que hace divertida la existencia es que todos los seres humanos somos únicos, irrepetibles y diferentes, y por eso el encuentro con el otro surge del compartir, el trato amistoso y fraterno alejados del egoísmo y la envidia, y ese encuentro nos enriquece, nos convoca, nos motiva, nos reconoce y a la vez se complementa para ser mejores personas.
Pero las personas egoístas e individualistas no son capaces de ofrecer nada de sí, el cooperar y el compartir les cuesta mucho. Asumen continuamente una actitud de encierro.
En la fábula de Esopo, "Los dos amigos y el oso", la moraleja concluyente es la clase de personas que salen corriendo dejando a su amigo solo frente al peligro y no tratan de ayudarlo. Cuantas veces nos hemos visto abocados a recurrir del otro sin encontrar respuestas a las necesidades cotidianas o mejor con indiferencia decimos este asunto no es mío y no es mi problema. No asume y sale corriendo dándole la espalda a las situaciones.
Por ejemplo, la comuna 10 de Neiva es un ejemplo claro de organización. Es la única localidad de la capital opita donde se gestan propósitos de igualdad e identidad. Los líderes se reunieron y plasmaron un plan de desarrollo comunitario con el fin de buscar soluciones comunes a los problemas sociales o colectivos de salud, educación, vías, y servicios públicos.
Este caso o ejemplo de unión de esfuerzos, de común-unión vale la pena replicarse en otros sectores del país con el fin de tomar conciencia que lo que afecta a uno afecta a todos, tarde que temprano. Por ejemplo, la contaminación por las basuras no solamente afecta al otro, sino que atenta contra su salud. Debemos acabar con el enfrentamiento barrial o social basado en el odio, enemistad y egoísmo.
