Opinión/ Creado el: 2019-01-19 02:11
Colombia está de luto
A medida que avanzan las horas, se han incrementado el número de personas fallecidas por el demencial atentado terrorista perpetrado por el ELN, en la Escuela de Cadetes de la Policía General Francisco de Paula Santander. A la fecha, ascienden a 21 muertos y 68 heridos que se encuentran recuperando en algunos centros asistenciales de Bogotá. Además, las residencias de las 200 familias que residen alrededor del sitio de la explosión salieron afectadas. El gobierno nacional a través del primer mandatario de los colombianos Iván Duque Márquez ha expresado que “Todos los colombianos rechazamos el terrorismo y estamos unidos para enfrentarlo”. Estamos viviendo momentos aciagos por este atroz hecho que enlutó a estos jóvenes vilmente asesinados por esta organización narcoterrorista, en el principal Centro de Estudios de la Policía Nacional.
No existe la ideología, ni credo, ni política, que justifique el asesinato de estos jóvenes que se encontraban preparando para servirle al país. El país rechaza la violencia. Esa máquina criminal de asesinatos y secuestros debe cesar ya. Bastan ya, los atentados contra la infraestructura productiva. Deben terminar todo actuar delictivo del ELN. Ante la violencia irracional, el país entero debe responder con cabeza fría. Exigimos una respuesta contundente, por supuesto, pero nuestra sociedad debe demostrar que su unidad y su bienestar, no se van a amilanar ante los actos criminales. Todos unidos contra el terrorismo. Nuestra respuesta es sembrar valor y confianza para confrontarlos. En eso tenemos puestas las esperanzas los colombianos. Se tiene que acudir a toda la experiencia acumulada para identificar y capturar a los responsables de tan reprochable acto.
Es indispensable que las guarniciones militares fortalezcan sus sistemas de acceso a sus instalaciones, a través de la implementación de modernos sistemas tecnológicos y de barreras para impedir el acceso de esos desadaptados mentales que solo buscan generar caos a la sociedad colombiana. Igualmente, el gobierno nacional debe buscar los mecanismos necesarios para seguir dialogando con las organizaciones subversivas que desean incorporarse a la sociedad colombiana. Recordemos que la principal pretensión del terrorismo es la afectación del ámbito psicológico de la sociedad, principalmente infundiendo terror. Mientras las autoridades toman todas las medidas necesarias para esclarecer lo ocurrido con sus respectivas responsabilidades, nos unimos a la solidaridad expresada por los colombianos con las familias de las víctimas del ataque y con la Policía Nacional. No podemos seguir permitiendo que algunas minorías atenten contra los derechos humanos esenciales, como el derecho a la vida y a la integridad física, a la tranquilidad, honra, a la participación en política y a la libertad de expresión y comunicación, como el soporte principal para buscar la verdadera reconciliación nacional que necesita este país.
No existe la ideología, ni credo, ni política, que justifique el asesinato de estos jóvenes que se encontraban preparando para servirle al país. El país rechaza la violencia. Esa máquina criminal de asesinatos y secuestros debe cesar ya. Bastan ya, los atentados contra la infraestructura productiva. Deben terminar todo actuar delictivo del ELN. Ante la violencia irracional, el país entero debe responder con cabeza fría. Exigimos una respuesta contundente, por supuesto, pero nuestra sociedad debe demostrar que su unidad y su bienestar, no se van a amilanar ante los actos criminales. Todos unidos contra el terrorismo. Nuestra respuesta es sembrar valor y confianza para confrontarlos. En eso tenemos puestas las esperanzas los colombianos. Se tiene que acudir a toda la experiencia acumulada para identificar y capturar a los responsables de tan reprochable acto.
Es indispensable que las guarniciones militares fortalezcan sus sistemas de acceso a sus instalaciones, a través de la implementación de modernos sistemas tecnológicos y de barreras para impedir el acceso de esos desadaptados mentales que solo buscan generar caos a la sociedad colombiana. Igualmente, el gobierno nacional debe buscar los mecanismos necesarios para seguir dialogando con las organizaciones subversivas que desean incorporarse a la sociedad colombiana. Recordemos que la principal pretensión del terrorismo es la afectación del ámbito psicológico de la sociedad, principalmente infundiendo terror. Mientras las autoridades toman todas las medidas necesarias para esclarecer lo ocurrido con sus respectivas responsabilidades, nos unimos a la solidaridad expresada por los colombianos con las familias de las víctimas del ataque y con la Policía Nacional. No podemos seguir permitiendo que algunas minorías atenten contra los derechos humanos esenciales, como el derecho a la vida y a la integridad física, a la tranquilidad, honra, a la participación en política y a la libertad de expresión y comunicación, como el soporte principal para buscar la verdadera reconciliación nacional que necesita este país.
