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Opinión/ Creado el: 2018-02-18 01:45 - Última actualización: 2018-02-18 01:46

Clientelismo, corrupción y mermelada

Escrito por: German Alfonso López Daza
 | febrero 18 de 2018

La investigación penal que la Corte Suprema de Justicia inició la semana anterior, promete desenmascarar lo que todo el país sabe, pero que hasta ahora ningún juez se había atrevido a indagar: la relación de clientelismo y corrupción que envuelve al Gobierno y al Congreso de la República. Dicho proceso que apenas inicia, involucra a más de 200 congresistas y excongresistas, entre los que se encuentran algunos del Huila que incluso aspiran a renovar su curul. El abogado denunciante puso en evidencia la práctica de aceptar cupos indicativos y nombramientos en el Ejecutivo a cambio del voto en los proyectos en los que este tiene intereses.

 

Ante la expresa prohibición de los auxilios parlamentarios consagrada en la Constitución de 1991, el Gobierno creó otras formas para evadir este obstáculo. Se idearon entonces las denominadas “partidas de inversión regional” o “cupos indicativos”, que son direccionados por los congresistas en sus regiones, imponiendo los contratistas que ejecutan las obras, los cuales a su vez han realizado aportes a las campañas legislativas.

 

Con el pago de la “mermelada”, el Congreso le deja al gobierno tomar las grandes decisiones políticas sin ejercer control, recibiendo a cambio una contraprestación en especie por ceder ese derecho. El sistema de gobernabilidad está montado sobre estos vicios parlamentarios.

 

En el Huila esa práctica es tan común que incluso se ha vuelto consentida y tolerada por la dirigencia regional. Es por ello que muchos de los viejos congresistas siguen siendo elegidos, pues tienen toda la maquinaria burocrática y clientelista que los hace llegar al Congreso.

 

Por ello todo el mundo se pregunta, cómo es posible que una campaña al Senado pueda costar fácilmente 5 mil millones, mientras que los salarios de cuatro años como senador no llegan ni a la mitad de la “inversión”. Por tanto, el congresista buscará la forma de compensar este gasto y responderle a sus inversionistas.

 

Bajo este triste panorama sigue teniendo plena vigencia la frase pronunciada por el

fallecido ex magistrado de la Corte Constitucional Carlos Gaviria: “El que paga para llegar, llega para robar; así es la politiquería”. (*Dir. Grupo Nuevas Visiones del Derecho – USCO).

 


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