Cinismo de poder: Diálogos sordos
Sin lugar a dudas las movilizaciones populares y la clase política, son fenómenos sociales completamente dispares, no están sincronizados y no están armonizando las políticas para generar posibles soluciones efectivas hacia las comunidades, sino que por el contrario, se enmascaran en fórmulas populistas y en los escenarios propios del poder, para darle continuidad a la inequidad, a la injusticia y sobre todo, al crecimiento acelerado de la pobreza y la miseria como formas alternativas de violencia.
Un paro nacional que plantea una serie de problemas nacionales y busca mínimas soluciones en beneficio de la sociedad, múltiples movilizaciones y muchas voces que reclaman atención a esa problemática social que se dimensiona día a día como consecuencia de una corrupción inmersa en todas las estructuras del poder, terminan siendo desconocidas por el Gobierno Nacional, y en un acto de indiferencia total, se planean conversaciones y más conversaciones, para nunca acabar de seguir en conversaciones entre todos los sectores de las altas alcurnias financieras y económicas, para desconocer a la clase popular a los trabajadores, a los obreros, a los campesinos, a los estudiantes, a los pensionados y en fin, a los ciudadanos en general.
El país sigue en esa hecatombe de que hablara en alguna ocasión un dirigente que se proponía como única formula de solucionar los problemas del país y que hoy, bajo la sombra de la casa de Nariño, sigue ejerciendo funciones y direccionando las políticas sociales y económicas del país, con desconocimiento de los avances sociales y de la incidencia de los rechazos que se suman día a día, a la época de su dictadura y de sus pretensiones imperiales, como sigue siendo el sueño que lo acompañan quienes son sus pastores y seguidores bajo la sombra del poder.
Y el país no se detiene, el país va al precipicio no por el paro, no por las movilizaciones populares, no por la ausencia de un direccionamiento acorde con la razón de ser de la política, sino por la forma como la politiquería y la distribución de la mermelada, logran poco a poco, consolidar grandes mayorías, para desde el Congreso de la República, cumplir con los mandatos y las orientaciones de proteccionismo hacia los grandes empresarios, hacia las empresas financieras, hacia el desangre económico de los colombianos y lo que es peor, al crecimiento acelerado de la ausencia de políticas en salud, educación y protección a los líderes sociales que piensen diferente a las políticas del establecimiento.
El Gobierno Nacional, es renuente a establecer procedimientos de diálogo y de procesos de negociación con los promotores del paro. En tanto, las políticas oficialistas de protección a la clase económica del país, no al campesino, no a los agricultores, sigue su curso normal y la legislación los arropa con distractores como los de pregonar que se van a generar fuentes de empleo, que se va a reducir el aporte a la salud de los pensionados de un salario mínimo, la supuesta devolución del IVA a las clases más bajas y tres días sin iva, son formas de engañar a los colombianos. Tres días sin iva de productos que han de enlistarse, no de todos los productos que tienen este gravamen, sino de aquellos que los comerciantes no alcanzaron a vender entre noviembre y diciembre, por eso es en enero, un día. El otro será después de las fiestas de la madre y del padre. A finales de Junio y el tercer día será en Octubre, después de las fiestas de amor y amistad. Y reducido esta oferta a pocas cosas, no a todos los productos que puedan pagar este impuesto.
En suma, mientras el Gobierno siga haciendo cuentas alegres, para demeritar el paro, en el entendido de que las movilizaciones son de pocas gentes, como se cuentan los cupos de las plazas públicas de Bogotá, Cali, Medellín, Barranquila, o que muchos funcionarios hagan paro encerrados en sus oficinas, como hace el Poder Judicial, entre otros, o que no se le sumen, hasta el momento, todos los campesinos y agricultores del país, el transporte público y los camioneros como en otros tiempos, no entendemos que es lo que se espera, para que haya una verdadera negociación entre la Comisión Nacional del PARO, o será que es urgente y necesario una modalidad diferente para poder ser escuchados y establecer reformas sociales para los jóvenes, las mujeres y los obreros conscientes de sus derechos y de la necesidad de materializarlos, ante la ausencia de representatividad en el Congreso de la República y en los entes del Estado mismo.
